¿Es seguro hablar por el móvil? (I)

Las conversaciones telefónicas tienen más garantías que los datos que quedan registrados en el dispositivo

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España es uno de los países europeos con más penetración de teléfonos inteligentes. La irrupción de los smartphones y las tabletas en el mercado ha facilitado la comunicación en todos los sentidos, sobre todo en el ámbito profesional. Se puede compartir casi todo tipo de datos (voz, imágenes, documentos) desde casi cualquier lugar del mundo de forma muy sencilla, sólo se requiere conexión a Internet. La identificación (ID) del dispositivo es pública y deja rastro, ya que con los sistemas GPS se puede conocer el lugar exacto desde dónde se ha emitido.

Pero a la par de que se universalizan los smartphones, se multiplican los casos que dejan al descubierto su seguridad. Si alguien puede robar fotografías del teléfono de una superestrella de Hollywood, cómo protegerá un empresario un documento que envía por correo y no le interesa que acabe en manos ajenas. Todos los expertos consultados por Economía Digital coinciden: los dispositivos actuales son muy poco seguros.

Hacia la encriptación

“Existen páginas en Internet que explican cómo entrar en un smartphone o tableta para obtener la información”, afirma el responsable de seguridad on line de una compañía que prefiere mantener el anonimato. Y el problema actual es que cada vez se comparten más datos y cada vez son más comprometidos, señala el profesor de sistemas de la información de IESE, José Valor.

Por ello, la información que queda registrada en el dispositivo es especialmente susceptible a ser robada. “Es preferible no guardar ningún dato que sea visible de forma pública o privada”, afirma el responsable de soluciones y sistemas de T-Systems, Santiago Cordero. La solución: la encriptación.

Protocolos

Cada vez son más las compañías que implementan protocolos en este sentido entre las cúpulas. Es decir, que sólo se pueda descifrar la información que se emita desde unos dispositivos especiales si se dispone del código base. Y se hace de forma sencilla, muy parecida “a instalar una aplicación”, según Cordero.

Pinchar una conversación telefónica es más complicado, pero no imposible. Legalmente, sólo se puede hacer con la autorización previa del juez, a pesar de que suele ser habitual en investigaciones privadas, según fuentes del sector. Con todo, los expertos afirman que es preferible dar una información oralmente que por un mensaje, un dato que quedaría almacenado en el dispositivo. Y a pesar de la confianza que se pueda tener en él, “no se está trabajando con el ordenador de mesa o portátil”, destaca el directivo de T-Systems.

Trabajar con ‘cloud’

Otra de las alternativas que proponen los profesionales es que los datos más sensibles se compartan con otros usuarios a través de la nube, los servidores remotos que permiten almacenar datos.

Existen públicas y privadas. De nuevo, sólo se requiere acceso a Internet. Pero a diferencia de la base de datos del dispositivo, sí que se pone el acento en su seguridad. Además, ofrecen otra ventaja: la información que se ponga en el cloud, se podrá consultar tanto desde el dispositivo móvil como desde el ordenador. Un punto a favor desde el punto de vista profesional.

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