El cubo de ámbar. Mercedes-Benz / Hans Starck.

Cómo Mercedes-Benz sumergió un Clase G en 45 toneladas de resina

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Mercedes-Benz desvela cómo metió en resina epoxi un Clase G de 1979 para promocionar la nueva versión de su icónico todoterreno

02 de junio de 2018 (05:00 CET)

A principios de este año Mercedes-Benz presentó formalmente la nueva versión de su todoterreno de la Clase G. Y como parte de la promoción utilizó una instalación de 52 toneladas que consistía en un bloque de resina sintética de 5,5 metros de largo, 2,55 metros de ancho y 3,10 metros de alto. En el interior del cubo permanece atrapado en la resina un Clase G 280E original de 1979, el año que vio nacer uno de los todoterrenos más deseados e icónicos de la historia del automóvil.

Según explicó entonces Mercedes-Benz esta monumental instalación hace referencia al fenómeno natural por el cual los insectos quedan atrapados y conservados durante miles, y hasta millones de años, en ámbar o resina natural fosilizada. Precisamente el proceso ficticio para resucitar dinosaurios en la película "Parque Jurásico" (1993), en la que extraían la sangre y el material genético de los dinosaurios de los estómagos de mosquitos atrapados en ámbar, se basa en este fenómeno.

El cubo de ámbar

La instalación de Mercedes-Benz, conocida como "el cubo de ámbar", representa de este modo que el material genético del Clase G original se ha conservado, extraído y a transmitido desde la primera y hasta la nueva generación de su vehículo off-road.

Para sumergir el vehículo en resina artificial en un sólo intento hicieron falta tres meses de trabajo y 40.708 litros de resina epoxi coloreada de ámbar, proceso que se puede ver en el vídeo que Mercedes-Benz ha publicado ahora. Una vez finalizado el proceso el cubo viajó desde Hamburgo, en Alemania, hasta Detroit, en EE UU, para exponerlo en el Detroit Auto Show de 2018. Desde entonces el cubo ha recorrido distintos lugares del mundo donde se ha presentado la nueva generación del Clase G.

Un vehículo con 39 años de historia

Precisamente este mes de mayo se ha iniciado la producción en serie y principalmente a mano del nuevo Clase G en la fábrica que Magma Steyr tiene en la ciudad de Graz, en Austria. La misma factoría que ha producido el Clase G desde su primera versión hace ahora 39 años. De momento el nuevo modelo convivirá con la versión comercial de la generación anterior en mercados como los de Alemania y Oriente Medio, entre otros.

En el extremo opuesto del catálogo del Clase G se sitúa el G63, la versión más potente y exclusiva del nuevo Clase G preparada por AMG (el departamento de vehículos especiales de Mercedes) con motor V8 biturbo de 577 CV y caja de nueve velocidades. El G63 acelera de 0 a 100 km/h en apenas 4,4 segundos y tiene una velocidad máxima limitada electrónicamente a 240 km/h.

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