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El sistema Meta permite que con unas gafas especiales se pueda trabajar con pantallas virtuales y se manipulen objetos en 3D

Barcelona, 18 de junio de 2017 (18:55 CET)

En un futuro no muy lejano los cascos de realidad virtual serán tan comunes como los móviles en estos momentos. Los ficheros y papeles desaparecerán, y los usuarios manipularán fotografías, documentos y videos virtuales con la misma facilidad con que Tom Cruise movía elementos en Minority Report.

Las oficinas del mañana será un espacio físico con personas conectadas en diferentes partes del mundo. Un arquitecto puede ‘extraer’ una planta de un edificio en un estudio de Nueva York mientras un colega de Bangkok amplía la imagen para verla en detalle.

Esta es la apuesta que presenta Meta, una empresa de Silicon Valley que lanzará en breve unas gafas que combinan la realidad virtual con la aumentada. ¿Qué significa cada una? La primera ofrece un entorno totalmente artificial, como los cascos de Samsung, Sony o HTC que sumergen al usuario en un concierto o una estepa africana. La aumentada exhibe objetos virtuales en un entorno real, como las criaturas de Pókemon Go que se exhiben en el móvil.

Los objetos en 3D se puede manipular como si fueran reales

Gracias a la tecnología Meta 2 el usuario puede manipular objetos inexistentes en su ambiente real: puede ser la representación del chasis de un automóvil, un cerebro humano o un mueble. Al ser en 3D, se puede girar en todos los sentidos, ampliar, reducir su visión y moldearlo como si fuera plastilina.

A diferencia de las gafas de realidad virtual, con este sistema otras personas pueden visualizar en monitores lo que ve y manipula el usuario de la aplicación Meta. Por ello, en campos como la educación o la medicina no hace falta que todos los asistentes a una clase o a la preparación de una operación se calcen el dispositivo: basta con seguir en una pantalla las acciones que se hacen en la realidad virtual.

Además no es necesario usar guantes especiales con sensores para manipular objetos: basta con las manos o, si se quiere, también se puede recurrir a un lápiz común para tocar las creaciones.

Los documentos se despliegan en un espacio virtual

Con el nuevo sistema de software Workspace se pueden abrir ficheros virtuales, extraer documentos de texto o planillas de cálculo e ‘insertarlos’ dentro del móvil. Así lo hizo Meron Gribetz, fundador y director ejecutivo de Meta, en la presentación que realizó en la muestra Augmented World Expo, en California.

Los teclados no desaparecerán, pero con este sistema es posible que en un ámbito de trabajo haya una multitud de pantallas virtuales, superpuestas entre sí, donde los usuarios crucen los datos y las ordenen según sus preferencias.

Por ahora hay dos factores que juegan en contra para la expansión de esta tecnología: las gafas de Meta cuestan unos 900 euros, y los que las han probado dicen que son algo pesadas de llevar. Pero como en tantos otros campos de la tecnología, es posible que en pocos años presenten modelos más baratos y livianos.

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