Vendaval de críticas al TTIP: "Atenta contra la democracia y los derechos de los trabajadores"

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Miles de personas salen a la calle en toda Europa contra el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos

Manifestación contra el TTIP en Bruselas

en Barcelona, 18 de abril de 2015 (15:56 CET)

Un acuerdo con el extraño nombre de Tratado de Libre Comercio e Inversiones (TTIP) ha levantado una enorme polvareda alrededor de Europa. El pacto comercial, todavía sin cerrar, entre Estados Unidos y la UE ha recibido severas críticas por su gestación y por el temor a las consecuencias de su aplicación. Respecto al primer punto, partidos políticos, grupos ecologistas y asociaciones de toda índole lamentan la opacidad con la que se están llevando las conversaciones.

Respecto al segundo, son todavía más severos. La eurodiputada de Izquierda Unida, Marina Albiol, definió el pacto comercial como "un huracán que se llevará por delante nuestros derechos". Pese a estar todavía sin definir, se ha somatizado como la quintaesencia del capitalismo y en el ala crítica, donde está buena parta de la izquierda europea, se teme que implique una revisión de todos los derechos laborales y ciudadanos vigentes para favorecer la actuación de las grandes corporaciones.

En la calle y en redes sociales

Para ser más concretos. Denuncian que la configuración de un gran mercado transnacional limitará derechos básicos de huelga, sindicación y negociación colectiva, que relajará el nivel de protección al consumidor y los estándares de calidad y que daría vía libre en Europa a técnicas de minería agresiva como el fracking.

Son algunas de las críticas que han caído sobre la TTPI este sábado, en medio de una campaña que fue tendencia en Twitter todo el día en España y que acabó con manifestaciones masivas en un buen número de ciudades, de Vigo a Madrid. Cerca de 400 asociaciones de toda índole, además de sindicatos, se sumaron a los actos.

Por toda Europa

En Madrid marcharon miles de personas. Durante el trayecto, los manifestantes han coreado consignas como "este tratado lo vamos a parar", "no es un tratado, es un golpe de Estado" o "que no, que no, no somos mercancía". Cuca Hernández, una de las portavoces de la campaña que ha impulsado la protesta, fue rotunda: "La democracia será secuestrada por la posibilidad de que las multinacionales puedan demandar a los Estados cuando dicten una ley que ellas consideren que van a limitar sus beneficios", aseguró.

En Bruselas, se manifestaron 2.000, en Austria otras 20.000 y en Alemania hubo todo un mosaico de movilizaciones por distintas ciudades. Según fuentes de la organización antiglobalización Attac, en Alemania se organizaron alrededor de doscientos actos en protesta ante las negociaciones entre Bruselas y Washington, demostrando que "la resistencia continuará en la calle".

 

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