¿Sólo Jesús Cintora? Hilario Pino, Ana Pastor y Pedro J., periodistas fulminados en la era Soraya

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PERIODISTAS DESPEDIDOS

Informativo de Cuatro que causó el despido de Hilario Pino.

Madrid , 29 de marzo de 2015 (15:03 CET)

El despido del presentador de televisión Jesús Cintora ha encendido la ira en Twitter contra Mediaset y ha catapultado la petición popular de reincorporar al periodista que ha azotado sin disimulo las políticas y los dirigentes del Partito Popular. La cadena de Paolo Vasile confesó que despedía al periodista por "falta de objetividad" y el comunicado se le volvió en contra.

La web Change.org ya acumula más de 60.000 peticiones para el reenganche del comunicador y la cadena tiembla por el llamamiento a un tercer boicot en redes sociales (los dos primeros terminaron con la retirada masiva de anunciantes de La Noria en 2011 y Campamento de Verano en 2013).

Pero el despido por motivos ideológicos o de línea editorial no son, ni mucho menos, una novedad, en Mediaset ni en las televisiones y los medios de comunicación de España. Antes que Cintora, Mediaset ya había apartado en agosto a Hilario Pino, presentador del informativo de Cuatro. Pino, presentador y director, había incorporado en las primeras noticias de la edición a un grupo de emigrantes españoles en Perú que abucheaban a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. "Ladrona" y "sinvergüenza" eran los gritos que se colaron en la entradilla del informativo. El periodista perdió, pocos días después, su puesto de trabajo.

De Pastor a Pedro Jota

Un despido similar, fulminante y sin previo aviso, sufrió Ana Pastor, otro conocido azote del Partido Popular que conducía el programa matinal de Televisión Española. Pastor aseguró que su salida se había producido por "haber ejercido el periodismo".

Fue al inicio de la legislatura, pero el barrido de periodistas incómodos se trasladó a la prensa escrita española. Tres de los grandes diarios El Mundo, El País y La Vanguardia, cambiaron de director en los tres primeros años del gobierno Rajoy-Santamaría.  La caída más sonada fue la de Pedro J. Ramírez, que no dudó en acusar al gobierno de su despido y que también se ha solidarizado en Twitter con el último periodista fulminado, Jesús Cintora.

Líneas editoriales amables

En febrero del año pasado,  el director de El País, Javier Moreno, también fue invitado a dejar su cargo. La redacción interpretó que la medida se tomó por la amistad entre Soraya Sáenz de Santamaría con Juan Luis Cebrián, consejero delegado de Prisa. Sáenz de Santamaría habría intervenido para ayudar a la refinanciación de la empresa, con más de 3.000 millones de deuda, a cambio de una línea editorial más amable, según el convencimiento de la plantilla. Recientemente, otro periodista duro de El País que cubría Moncloa, Carlos Cué, fue desplazado a Buenos Aires. "Le extrañaremos", le dijo la vicepresidenta en vivo, en pleno Consejo de Ministros.

El diario La Vanguardia también entregó la cabeza de su anterior director José Antic, acusado por el Ejecutivo de tener una línea excesivamente proclive a las tesis independentistas. El problema ha quedado resuelto con el nombramiento de Marius Carol.

En las últimas semanas, la corresponsal de Televisión Española en Jerusalén, Yolanda Álvarez, recibió la noticia de que su contrato no sería renovado. Antes del anuncio, un diputado del PP ya la había acusado de ser "corresponsal de Hamás". La lista parece no tener punto y final en la carrera electoral. En las redacciones se respira inquietud. ¿Quién será el próximo? 

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