Sanitarios denuncian, por tercera vez, represalias en el Hospital de Vigo

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Sindicatos aseguran que la dirección amenaza con expedientar a los trabajadores por oponerse a la “privatización” de servicios sanitarios

Protesta de trabajadores del Sergas frente a las obras del Novo Hospital de Vigo | CIG

12 de agosto de 2014 (20:14 CET)

Sigue el tira y afloja sobre el estado de los servicios sanitarios en Vigo, después de que el alcalde de la ciudad, Abel Caballero, asegurara que las urgencias estaban colapsadas, la lista de espera era “inmensa” y el estado general de “extrema gravedad”, declaraciones que le valieron una reprimenda de la Xunta por generar alarmismo.

Pero las discrepancias están más allá de la batalla política. Este martes, trabajadores y usuarios del Complexo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi), junto a representantes de casi todos los sindicatos, han vuelto a concentrarse para pedir que el nuevo hospital de la ciudad sea público y cuento con un laboratorio central.

La concentración, una más, se ha llevado a cabo pese a las amenazas de la dirección del hospital que, según aseguró la portavoz de sanidad del sindicato CIG, María José Rodríguez, con “abrir un expediente a quienes salgan a manifestarse”.

Dos profesionales degradados

Se trata de unas "amenazas y represiones", ha dicho, que se dirigen especialmente al personal del laboratorio y que, aunque no se producen a través de escritos, son transmitidas a los empleados por medio de los encargados de turno con el objetivo de evitar la "repercusión mediática de las concentraciones", ha señalado la sindicalista.

Lo cierto es que no es la primera ni la segunda vez que trabajadores o colectivos en defensa de la sanidad pública denuncian represalias en el Chuvi. A finales del pasado mes, la Junta de Personal del área de Vigo condenó las "actuaciones opresoras" de la dirección con dos profesionales de Análisis Clínicos y Hematología por defender que se dote al nuevo hospital de un laboratorio central. Este servicio del Novo Hospital de Vigo tendrá una gestión privada, la de la empresa Unilabs, propiedad de un fondo de inversión internacional.

Según denunció SOS Sanidade Pública, dos profesionales fueron degradadas por oponerse a la privatización del servicio. Se trata de la jefa de sección de Análisis Clínicas del Hospital Meixoeiro, Carmen González Mao, que fue “conminada” a abandonar un despacho que había ocupado en los últimos diez años. A la jefa de sección de Hematología de este centro, Lourdes Enríquez, también se le han retirado las funciones de jefatura de servicio.
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