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La plataforma advierte que la mina a cielo abierto de casi 700 hectáreas prevé desviar dos ríos e instalar 14 kilómetros de líneas de alta tensión

en A Coruña, 17 de septiembre de 2017 (16:14 CET)

La reapertura de la mina de cobre de Touro ha hecho saltar las alarmas entre los colectivos ecologistas, que ven como otra explotación a cielo abierto y de gran tamaño está en proceso de tramitación. La empresa gallega que actualmente extrae áridos en la zona, Explotaciones Gallegas, y la multinacional Atalaya Mining, titular de la mina de Rio Tinto en Huelva, han forjado una alianza para activar el proyecto con una inversión de 200 millones. El capital lo pondrá Atalaya, que tiene al frente a un viejo conocido de Galicia, el expresidente de Río Narcea, Alberto Lavandeira.

La asociación Salvemos Cabana ya ha anunciado que presentará alegaciones durante la fase de exposición pública del estudio de impacto ambiental presentado por la sociedad instrumental Cobre de San Rafael, creada en Touro el año pasado. El colectivo advierte que las mineras pretenden instalar un complejo de minería metálica de 700 hectáreas de extensión en las localidades de Touro y O Pino, que incluirá la instalación de diez cortas y una línea de alta tensión de 14 kilómetros entre los municipios de Touro y Arzua, según la documentación presentada a la Xunta.

La explotacion requerirá del “desvío de dos cauces fluviales, numerosas escombreras de grandes dimensiones y labores de procesado continuo (24 horas los siete días de la semana) a poco más de 15 kilómetros de la capital gallega y a menos de dos kilómetros del Camino Francés”, destaca Salvemos Cabana.

La intensa actividad extractiva se ejecutará a dos kilómetros del Camino Francés, critica Salvemos Cabana

La plataforma considera que el proyecto podría tener consecuencias muy negativas para el medio ambiente y la salud de la población tanto por la técnica empleada (minería a cielo abierto a gran escala), como por el hecho de que una de las escombreras propuestas y uno de los depósitos es de los denominados "estériles PAG", potencialmente generadores de drenaje ácido y con la capacidad de contaminar tanto suelos como aguas superficiales y subterráneas.

La documentación aportada por Cobre de San Rafael especifica en este sentido que "es esperable la ocurrencia de estéril de mina potencialmente generador de drenaje ácido (PAG) y con alta capacidad de movilización de metales", lo que hace que tengan que ser clasificados como "residuos no inertes".

“El Estudio de Impacto Ambiental analiza los impactos generados durante la fase previa y de explotación, dando por sentado la bondad de las medidas correctoras propuestas. Sin embargo, aunque incorpora un plan post-clausura, en ningún caso de carácter indefinido, en el caso de que hubiera problemas a largo plazo sobre la viabilidad de tales medidas, la única responsabilidad, a tenor de lo que se extrae del examen detallado de la documentación presentada, sería de la Administración pública, que tendría que hacerse cargo de cualquier problemática futura”, alerta Salvemos Cabana.

 

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