Rajoy activa los resortes del Estado ante el plan secesionista de Mas

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Ante el desafío soberanista

Artur Mas y Mariano Rajoy, en su último encuentro en La Moncloa

en Barcelona, 22 de julio de 2015 (19:48 CET)

El presidente español ha mantenido un tono frío y ponderado ante la articulación del proceso independentista de Artur Mas. Ni amenazas ni estridencias, Rajoy se ha limitado a recurrir a los tribunales para desarticular cada uno de los pasos con los que el presidente de la Generalitat trata de conducir a Cataluña hacia la independencia.

Por un momento, parecía que esta técnica había dado sus frutos y que Mas era un cadáver político. Fue hace sólo unas semanas, cuando ERC y las entidades soberanistas abogaban por presentar a las elecciones una lista conjunta independentista sin políticos profesionales.

Pero Mas tiene siete vidas como los gatos. Así que resurgió de sus propias cenizas y ahora tiene una lista en la que también están ERC, la Asamblea Nacional Catalana, Òminum Cultural y Raül Romeva. Una lista que tiene muchas posibilidades de ganar las elecciones del 27 de septiembre.

El Gobierno central ha quedado descolocado ante la enésima resurrección de Mas y esta vez se plantea "ir a por todas", según explican fuentes populares. "Ir a por todas" significa utilizar hasta el último recurso legal para impedir que Mas declare la independencia de un día para otro tal y como parece que planea.

Por eso, según apuntan las mismas fuentes, a Rajoy no le temblará el pulso si se ve obligado a aplicar el artículo 155 de la Constitución. Una opción que hasta ahora sólo planteaba el ala más conservadora del PP, ya que es muy drástica, pues consiste en "adoptar las medidas necesarias" para obligar a una comunidad autónoma díscola "a cumplir forzosamente con sus obligaciones".

Para que eso ocurra, el Gobierno central requerirá al presidente autonómico y si ésta hace oídos sordos a esa petición, se tomará la medida con la aprobación del Senado por mayoría absoluta.

La Constitución contempla otras medidas aún mucho más drásticas, previstas en el artículo 116 y que permitirían la declaración del estado de alarma, excepción o sitio durante un breve periodo de tiempo en caso de amenaza muy grave para el interés general.

La determinación de Rajoy es, dicen estas fuentes, incuestionable, aunque no es probable que el presidente tenga que llegar al extremo de aplicar este artículo 116 de la Constitución.

Lo que sí tiene decidido Rajoy es hacer una campaña muy intensa en Cataluña, si hace falta trasladándose a esta comunidad durante dos o tres semanas, para explicar a los catalanes las desventajas de la independencia.

Además, en el PP también confían en que en las próximas semanas salgan a la luz nuevos casos de corrupción que podrían afectar al presidente catalán o a personas de su entorno.    

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