Gonzalo Caballero, Nadia Calviño e Inés Rey / E.P.

¿Quién es quién en la guerra del PSOE en A Coruña?

La decisión de la alcaldesa de A Coruña de destituir del Gobierno local a la concejala Martínez Acón destapa una lucha que salpica a Gonzalo Caballero

En julio de 2020, dos fueron los grandes ganadores de las elecciones autonómicas gallegas celebradas en plena pandemia: Alberto Núñez Feijóo, que encadenó la cuarta mayoría absoluta del PP, y Ana Pontón, la portavoz nacional del BNG, que logró sobrepasar las cifras del histórico Xosé Manuel Beiras y situarse como segunda fuerza política en el Parlamento. Por contra, hubo otra pareja de perdedores (con permiso de Ciudadanos y Vox). El denominado espacio rupturista, liderado por Antón Gómez Reino, de Unidas Podemos, fue desalojado del Pazo do Hórreo. El PSOE gallego, por su parte, no solo fue sorpassado por los nacionalistas, sino que fue incapaz de superar el techo de los 14 escaños con los que ya contaba, aún a pesar de tener a Pedro Sánchez en Madrid. Conocidos los resultados, y con la pérdida del diputado número 15 que habían sumado por Pontevedra debido al voto emigrante, las miradas se volvieron hacia el candidato y secretario xeral de los socialistas gallegos, Gonzalo Caballero, el sobrino del todopoderoso alcalde de Vigo, Abel Caballero. Cuestionado ya antes de los comicios por una parte importante de las baronías de la formación, su liderazgo quedaba en cuestión. Sin embargo, el político aseguró que "a pesar del insatisfactorio resultado" sentía "el apoyo muy fuerte de la militancia", por lo que agotaría su mandato al frente del partido (su periodo como secretario xeral expira a finales de 2021).

De forma pública, nadie, ni siquiera los cargos abiertamente críticos, alzaron la voz. Al fin y al cabo, su participación tampoco había sido especialmente notable en la propia campaña electoral. Sin embargo, ahora, meses después de la derrota, una crisis del PSOE a nivel local vuelve a sacar a la palestra las tensiones dentro de la formación de la rosa en Galicia.

Lucha en A Coruña

Esta semana, la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, que recuperó el Pazo de María Pita para los socialistas tras dos legislaturas en la oposición, anunció que retiraba a Eva Martínez Acón sus competencias como concejala de Empleo. Los motivos argumentados eran sonoros. "Su escasa dedicación es incompatible con el ideario socialista que debemos aplicar todas y todos", dijo la regidora en una misiva enviada a la militancia. "Quien desafía la autoridad de quien lidera el Gobierno local y depositó en ella su confianza delegándole las competencias (...) no puede tener otra respuesta que la retirada de las competencias que le fueron delegadas", rezaba la carta, extraordinariamente dura para la comunicación política habitual en casos semejantes. Pero también es cierto que antes de esas manifestaciones, Acón se había dirigido a los militantes locales, indicando que su cese era una represalia por reclamar tanto a la alcaldesa como a otros concejales y miembros de la agrupación local aportaciones económicas para el partido, con problemas incluso para hacer frente a las cuotas del alquiler de su sede.

La disputa, ya de por sí bastante estrepitosa, ganó aún más trascendencia por una cuestión: la concejala destituida es la secretaria general del PSOE a nivel local y, además, es muy próxima a la dirección autonómica de Gonzalo Caballero.

El número 2 de Caballero entra en escena

Tanto es así que la dirección de la partido salió en su rescate, incluso a pesar del posicionamiento mediático al alza de Inés Rey en los últimos meses. Fue el número dos de Caballero, Pablo Arangüena, vicesecretario xeral del PSdeG, quien remitió una carta (otra más) a la militancia coruñesa respaldando a la concejala e instando a la alcaldesa a abonar las cuotas adeudadas. "Ningún cargo institucional está por encima de nuestro partido ni de la militancia", apuntó.

Así, con todas las cartas boca arriba, pronto hubo quién vió en este movimiento una maniobra para comenzar a menoscabar la dirección de Caballero. No obstante, distintas fuentes del PSOE consultadas por este medio rechazan esa teoría. "No se trata de un levantamiento contra Gonzalo que empieza en A Coruña. Al final aquí lo que subyace es la consolidación de las baronías y la disputa por el poder de la formación a nivel local", opinan socialistas coruñeses. Lo mismo opinan fuentes de la formación en la provincia de Pontevedra. "Lo que buscan unos y otros es el control del partido a nivel local, pero no hay ningún movimiento mayor detrás. Aquí también existe la crítica, pero no se ha planteado ningún movimiento para descabalgar a la dirección autonómica, que agotará mandato", indican. "Todos estos problemas vienen de lejos. Desde el momento en el que la dirección de PSdeG quiso imponer su criterio en la elaboración de las listas municipales de 2019. Digamos que Caballero no cumplió con los dirigentes locales que lo apoyaron en su ascenso en 2017", convienen unos y otros. Y, efectivamente, la ahora regidora herculina, que se impuso en un proceso de primarias, fue reticente a la incorporación de Martínez Acón, que había sido la más votada en la asamblea local. Con todo, finalmente, ocupó el puesto número 5 de la candidatura.

Caballero calla, pero habla su cúpula

No obstante, y quizás aún sin pretenderlo, la crisis coruñesa ha salpicado de lleno a la dirección autonómica del partido. Este jueves, los medios preguntaron a Caballero al respecto. El profesor de Economía Aplicada trató de ser categórico y manifestó que no haría declaraciones sobre el tema pues estaba centrado en la lucha contra el Covid. No defendió a la concejala cesada, pero tampoco respaldó a la alcaldesa. Al contrario, se remitió a su número dos. Las cuestiones de tipo orgánico, indicó, "están delegadas en otros compañeros". "En este caso concreto en el vicesecretario xeral, que además es militante de esa agrupación de A Coruña, Pablo Arangüena", dijo.

Pero, más actores entran en escena en esta crisis local que ha evidenciado los problemas con la dirección autonómica del partido. Además de la carta de Arangüena, reclamando a la alcaldesa herculina los pagos atrasados al partido, otro cargo de la cúpula socialista disparó contra Rey. Fue Martín Seco, exconcejal socialista en el vecino concello de Arteixo y diputado en el Parlamento gallego, concurrió a las elecciones como número 3 por A Coruña, tras ser aupado por la Ejecutiva autonómica. La noche del 10 de noviembre, conocida la noticia de la destitución de Acón, publicó una serie de tuits especialmente duros con los miembros del Gobierno coruñés. "Que se intente denigrar a una compañera con falsedades sobre su dedicación después de arrinconarla en el Concello, mientras fichan a concejalas tránsfugas a bombo y platillo es incalificable, por no usar palabras gruesas", escribía en un hilo, en referencia a la reciente incorporación de Mónica Martínez a la Concejalía de Deportes, estando esta en el grupo de no los ediles no adscritos en la Corporación tras su marcha de Ciudadanos.

Seco cargó tanto contra Rey como contra el concejal de Economía y Hacienda, José Manuel Lage, que si bien apoyó a Gonzalo Caballero en la carrera hacia la Secretaría Xeral del partido en 2017, ahora se encontraría muy alejado del mismo. El diputado criticó que este último "no aportase" fondos a la agrupación local cuando "recibe más de 100.000 euros (anuales) entre Concello y Diputación".

Las incógnitas que quedan

El desarrollo de los acontecimientos hace pensar que todavía restan capítulos de esta crisis. Primero, porque el vicesecretario general del PSdeG indica en su carta a la militancia "que existe una resolución de la Gerencia Federal que determina las cuantías que corresponde abonar" por parte de los concejales socialistas. Segundo, porque, a pesar de haber sido apartada de sus funciones como responsable de Empleo, Martínez Acón, acusada por la alcaldesa de forma pública de absentismo laboral, sigue manteniendo su acta en el Ayuntamiento de A Coruña. Y tercero, porque esta situación es aprovechada por las formaciones en la oposición.

Este jueves, en el marco del Pleno municipal, PP, Marea Atlántica y BNG cargaron contra las disputas en el partido. "Vergüenza" y "bochornoso" fueron términos empleados desde los grupos de la oposición para definir lo sucedido en las últimas horas en el grupo municipal socialista. 

Por el BNG, Francisco Jorquera aseguró que "con tantas entradas y salidas" la corporación coruñesa se va a parecer al "camarote de los hermanos Marx". "Paren y pónganse a trabajar, dejen de emplear el ayuntamiento como el patio trasero de su partido", manifestó el edil de Marea Atlántica, Iago Martínez.

Un artículo de C. Díaz Pardo

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