¿Qué se juega Galicia en las elecciones europeas?

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El futuro del rural gallego y la reconstrucción del naval pasan por los despachos de Bruselas

Lidia Senra (AGE), José Blanco (PSOE), Ana Miranda (BNG), Francisco Millán (PP)

25 de mayo de 2014 (03:33 CET)

“Un 80% de las cuestiones que nos afectan diariamente se deciden en instancias de la UE”. Ese fue el alegato que pronunció Lidia Senra, candidata de Alternativa Galega de Esquerda, desde su puesto de verduras y fruta ecológica en la plaza de abastos de A Coruña para estimular a la ciudadanía en unas elecciones que han ido a la baja en participación.

Están llamados a las urnas 2,7 millones de electores en Galicia después de una campaña que ha prolongado, en muchos momentos, el debate doméstico entre los dos grandes partidos a nivel estatal. Sin embargo, alguno de los sectores clave de la comunidad, como el pesquero, el lácteo, el naval o el agroganadero, dependen en gran medida de las decisiones adoptadas por Bruselas. ¿Qué se juega Galicia en su futuro inmediato?

La PAC y los latifundios

La nueva política agraria que fijará los fondos europeos entre 2015 y 2020 parece el elemento más decisivo y, de entrada, ya presenta un problema estructural para Galicia. El reparto de fondos se realiza como primer criterio en función de la superficie, premiando a las grandes extensiones y los latifundios, un esquema contrario a la complexión de las propiedades gallegas. La Xunta atajó rápido la polémica asegurando que la comunidad mantiene su peso en el reparto de fondos, al percibir 160 millones anuales en ayudas directas y otros 127 para el desarrollo rural.

Los criterios, todavía por cerrar, dejan, en realidad, bastante margen de maniobra al Ejecutivo central a la hora del reparto, con la posibilidad de favorecer a pequeñas explotaciones en detrimento de los grandes latifundios. Si así lo determina. Pero además, se establece un porcentaje, en torno al 15% de las ayudas, para estimular a otros sectores, como podría ser el lácteo o la carne de vacuno. Por aquí parece pasar la hoja de ruta del Gobierno, según ha ido anunciando el candidato del PP Millán Mon durante la campaña.

Alarma en el sector lácteo

Pero además, la nueva PAC marcará el fin de las cuotas lácteas dando paso a un contexto de fuerte desregulación que deja a los ganaderos gallegos en una posición de debilidad. La relación del sector con el sistema vigente ha tenido más broncas que abrazos.

El escaso margen otorgado a España, donde Galicia es la principal productora, en comparación a otros países forzó importantes inversiones de los ganaderos para comprar cuota. Estas inversiones se convierten ahora en papel mojado. Pero la desregulación tampoco corrige el desequilibrio. Al contrario, acrecenta el riesgo de que otros productores, principalmente franceses, inunden el mercado con su producto y provoquen un desplome de los precios.

Durante la campaña, Ana Miranda, candidata del BNG, propuso llevar a Europa una especie de compensación monetaria para aquellos agricultores que adquirieron cota. Lidia Senra, por su parte, pidió que se fijasen unos precios mínimos sobre la leche a percibir por los ganaderos.

Comenzar a reconstruir el naval


La trágica historia del naval gallego en los años de la crisis puede servir para medir el impacto de Europa en tierras gallegas. El patinazo del tax lease y la devolución de las ayudas, que acabó con el comisario europeo, Joaquín Almunia, como persona non grata en Vigo pueden dar la primera idea. Con la articulación del nuevo sistema de ayudas, que, previsiblemente, estrenará el astillero Barreras en Galicia, parece un asunto encauzado.

En 2015 finalizará también el veto a la construcción civil en Navantia, lo que abre la puerta a una nueva etapa en el naval, ahora más oxigenado con los buques de la petrolera Pemex y el encargo de Defensa. Quedará por saber si habrá fondos europeos para poner en marcha la reconstrucción.

El otro objetivo atascado del naval gallego es el dique flotante. El Gobierno central dijo hace tiempo que su construcción dependía del beneplácito de la UE cuya respuesta, por el momento, no ha llegado ni a Moncloa ni a Ferrol.

El caladero de Mauritania


Entre los retos más urgentes de Galicia en Europa está también el acuerdo de pesca con Mauritania que dejó fuera del caladero a la flota cefalopodera gallega. La solución para los 20 barcos amarrados en Marín y vetados en Mauritania pasa por renegociar el acuerdo cerrado con Bruselas, que fue muy criticado por la Eurocámara y defendido por la Comisión Europea.

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