El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el congreso de socialistas europeos celebrado el 8 de diciembre en Portugal. Foto: EFE/EPA/MAL

Pedro Sánchez presenta presupuestos para romper con los secesionistas

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El primer acto del fin del entendimiento de Sánchez con los secesionistas será culpabilizarles de perjudicar a los catalanes al tumbar sus presupuestos

Carlos Carnicero

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el congreso de socialistas europeos celebrado el 8 de diciembre en Portugal. Foto: EFE/EPA/MAL

Madrid, 09 de diciembre de 2018 (04:55 CET)

El huracán andaluz ha instalado a Pedro Sánchez en un dilema para tratar de evitar el efecto contagio en las próximas elecciones de lo que ha ocurrido en la comunidad más grande de España. Necesita presupuestos para ganar tiempo o que se los rechacen los nacionalistas para limpiar las huellas de su connivencia con ellos.

Tan errático sería pensar que en la debacle andaluza solo ha influido el problema catalán como que la desinflamación de Sánchez con los secesionistas no forma parte de la tormenta perfecta que ha hundido el barco de Susana Díaz.

Casi seis meses después de la moción de censura, la nube de protección de haber acabado con Mariano Rajoy se ha despejado. Muchos electores andaluces, los que han abandonado al PSOE, los que han impulsado a VOX y muchos de los que se han quedado en casa, han descubierto que la chistera del presidente ya está vacía.

Iglesias vuelve a la calle y puede dañar más todavía la imagen de Sánchez

La soledad parlamentaria de Sánchez con 84 diputados ha amplificado su dependencia de los nacionalistas y su connivencia con Podemos. Inquietud por la obsesión antimonárquica de Pablo Iglesias –que empieza a ser un socio poco fiable y peligroso de Sánchez– y por el fracaso de los proyectos estrella del Gobierno.

Franco sigue descansando tranquilo en el Valle de los Caídos y las grandes promesas fiscales, volubles como otros proyectos, quedan más en evidencia con ausencia de presupuesto. Ahora, Iglesias vuelve a la calle y puede dañar más todavía la imagen de Sánchez.

Sánchez necesita tranquilizar al electorado socialista

Quizá la última paloma de la chistera de Sánchez haya sido traer a los hinchas de Boca y River a Madrid. Un reto de orden público para tratar de demostrar control incluso frente a las barras bravas. La foto de Sánchez y Mauricio Macri en un Bernabéu en paz refuerza la imagen de control del Gobierno.

Hay un clamor soterrado en las baronías socialistas. La sensación de que sus taifas están en peligro por el contagio andaluz en las próximas municipales y autonómicas.

El compromiso de Díaz con Sánchez de no criticar su política catalana no ha servido como cortafuegos. Ahora, dirigentes socialistas territoriales exigen que se escenifique un cambio de rumbo en la política catalana para tranquilizar al electorado socialista.

La notoriedad de Vox, que ya es estrella mediática, le fortalece

Si se instala la polaridad entre la derecha extrema y la izquierda radical, el resultado puede ser imprevisible para un Sánchez que ha abandonado el centro. Se ha apresurado a reactivar la tradicional campaña del miedo a la derecha. Una medicina que puede tener reacciones contrarias a las que persigue.

Una de las fortalezas de Vox es que ha conseguido ser estrella en el universo mediático. Su notoriedad le fortalece. De no ser nadie a ocupar los focos del escenario de un universo de indignación.

Como en el mundo de Sánchez todo es cambiante, se ha apresurado a anunciar que presentará presupuestos en enero. Ya ha enviado la misma senda de déficit que fue rechazada para su aprobación en el Congreso. Si hace unas semanas había muy pocas posibilidades de lograr apoyos para las cuentas generales, ahora es casi imposible.

Cataluña calienta ante los presupuestos de Sánchez

Cataluña se está calentando de nuevo. Cuatro presos secesionistas se han declarado en huelga de hambre. El Govern se ha desplazado a Bruselas para dar a luz al "consejo de la república". Un paso más en el cesarismo de Carles Puigdemont.

Quim Torra alimenta la insurrección defendiendo a los Comités de Defensa de la República (CDR) y purgando la policía autonómica. La institucionalización de la revuelta augura meses de movilizaciones que pueden llegar a ser violentas. El sábado los CDR cortaron la AP-7 sin obstáculos para la paralización de esta autopista crucial.

El calentamiento del ambiente para el macro juicio de los secesionistas tiene límites difíciles de calibrar. Y el indulto, tantas veces insinuado de los posibles condenados, es una bomba de relojería electoral. ¿Hay alguna posibilidad de que en ese clima el Pdecat y ERC apoyen las cuentas públicas?

En los planes de Sánchez está culpabilizar a los secesionistas catalanes de impedir los beneficios que reportarían sus presupuestos y perjudicar directamente también a los ciudadanos catalanes. Sería el primer acto de la puesta en escena del fin del entendimiento con el secesionismo, al grito de "lo he intentado todo", pero sin nada que negociar.

Las elecciones andaluzas han devuelto a Sánchez a la realidad

Algunas personas que conocen bien al ciudadano Sánchez han confesado a Economía Digital que no puede descartarse que, por necesidades electorales, el presidente del Gobierno ponga otra vez en vigor el artículo 155.

Poner en marcha el rodaje de esta nueva película exige tiempo. La presentación de la senda de déficit y los presupuestos hacen muy complicado que las generales coincidan con municipales, autonómicas y europeas.

Sin presupuestos, también puede aguantar Sánchez hasta otoño de 2019, por lo menos. Un tiempo precioso para resituarse intentando un giro hacia el centro como fiel de una balanza oscilante entre las extremas derechas e izquierdas.

Las elecciones andaluzas han devuelto a Sánchez a la realidad. Al menos, de momento.

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