Pedro Sánchez descongela su oposición contra Mariano Rajoy

El ruido de la crisis catalana ha sido un alivio para el PP, pero Sánchez ha encontrado el arma para atacar a Rajoy

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La explosión de la crisis catalana con la proclamación de la república ha eclipsado el resto de la actividad política de España. Un procés retrasmitido en directo, que sin duda ha influido en que Cataluña sea la segunda preocupación de los españoles en la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Ante la magnitud de la amenaza, el resto de los problemas y las preocupaciones ha pasado desapercibido. Un alivio sin duda para el PP.

El máximo exponente de la desaparición de la oposición socialista fue la renuncia del partido de Pedro Sánchez a la reprobación de la vicepresidenta Sáez de Santamaría que presentó por la gestión del orden público del referéndum del 1 de octubre y la retiró del registro de la cámara.

Hay consenso en que el apoyo recibido por el Gobierno desde el PSOE y Ciudadanos ha sido capital para que la situación de Cataluña haya comenzado a normalizarse. Sin el soporte decidido del PSOE, entre otras medidas a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, las cosas hubieran sido mucho más complicadas, porque los independentistas y Podemos han apoyado su pretensión de era una disputa entre las aspiraciones de Cataluña y el Partido Popular de Mariano Rajoy.

Al estar arropado el Gobierno, sobre todo por el PSOE, los intentos de diluir el ataque a la Constitución en los déficits del Partido Popular han tenido escaso eco. Y el cambio de relato internacional sobre el procés no se hubiera producido, al menos tan rápidamente. A eso hay que sumar una credibilidad añadida a la gravedad del desafío independentista: la defensa de la Constitución ha cerrado filas con el Gobierno.

Ciudadanos rentabiliza su posición en Cataluña más que los demás partidos

Pedro Sánchez, el líder que resumió su apuesta política en «no es no», acudió al auxilio de la Constitución y negoció el apoyo de su partido a la defensa del Estado frente al desafío del secesionismo. Quienes quieran rebajar el valor de esa aportación podrán argumentar que no le quedaba otro remedio. Pero lo cierto es que esa posición no le ha dado quizá los réditos esperados en expectativas electorales. 

Ciudadanos, según todos los sondeos, es quien rentabiliza más su posición en Cataluña, hasta el punto de que puede protagonizar un sorpasso a Podemos, que es el gran perdedor electoral de la situación. Con esta radiografía, el PSOE se acerca al PP, que cae ligeramente en intención de voto y sitúa a Ciudadanos al alcance de la tercera posición en el Congreso.

¿Por qué ha rentabilizado Ciudadanos mucho más que el PSOE su posición de apoyo a la Constitución?

Si se analizan los últimos sondeos de intención de voto en el conjunto de España, sorprende que la perdida de apoyos de Podemos no se haya canalizado hacia el PSOE. La explicación la encuentra la dirección del partido socialista en la baja intensidad, sin duda por razones de responsabilidad, de su política de oposición al Gobierno. Una ecuación compleja porque tampoco ha rentabilizado Podemos ese monopolio temporal de críticas a Rajoy.

El castigo al partido morado tiene que ver con las críticas vertidas desde dentro por Carolina Bescansa. Lo que podía haber ganado Pablo Iglesias con su exclusiva de oposición lo ha perdido con sus vaivenes y su ambigüedad en la defensa de la Constitución.

Iceta se distancia de Ciudadanos y PP en la disputa electoral

Ahora hay consenso en que, en espera del resultado electoral del 21-D, la normalidad se ha ido instalando en Cataluña, favorecida por la quiebra de unidad del independentismo y su desconcertante explicación de que no habían previsto lo que sucedería después de proclamar la república.

Hay nervios en el PSOE con las últimas encuestas que premian a Ciudadanos. Y la primera reacción ha sido unas sorprendentes declaraciones de Pedro Sánchez, situando a Ciudadanos en la extrema derecha, al afirmar que el partido de Albert Rivera es el «Vox» de la política española.

También se constata que Ciudadanos no ha entrado mucho al trapo, de una polémica que no le da réditos en sus objetivos inmediatos.  Podía haber respondido con una simple pregunta: ¿Por qué pacto Pedro Sánchez con ellos su investidura fallida, acordando más de cien medidas, que sin duda no serían de extrema derecha si las rubricó el PSOE?

Pero los problemas del PSOE con Ciudadanos son en toda España y también específicamente en Cataluña, donde van muy por delante del PSC y con posibilidades de ser la segunda fuerza en la comunidad. 

Una parte del electorado se la disputan los dos partidos. Ciudadanos con una apuesta constitucionalista sin matices. El PSOE ha acompañado su apoyo a la aplicación del 155 con la incorporación de candidatos de la antigua Convergencia i Unió en posiciones privilegiadas y con una estrategia declarada de que Miquel Iceta podría ser el diputado que uniera los dos mundos, constitucionalista y nacionalista, en una síntesis superadora de un planteamiento frentista.

Miquel Iceta se ha comprometido a no apoyar a un candidato a la presidencia independentista, pero deja una posibilidad abierta: que sea algún partido de ese hemisferio que le apoye a él o llegar a la presidencia con el apoyo de los comunes en Cataluña. Se distancia de Ciudadanos y PP en la disputa electoral catalana.

El PSOE ha sacado del armario catalán el martillo para machacar al PP

El PSOE no va a esperar a los resultados del 21-D para reactivar la oposición a Rajoy. El calendario judicial se lo ha puesto fácil en los últimos días: libertad condicional para Ignacio González, coincidiendo con el descubrimiento de más de cuatro millones de euros que tenía escondidos en Colombia. La Justicia celebrará el juicio de la salida a Bolsa de Bankia en 2018, con Rodrigo Rato como máximo responsable de esa operación presuntamente fraudulenta de salida a Bolsa.

Se ha confirmado el procesamiento del Partido Popular en la causa por la destrucción de los ordenadores de Luis Bárcenas. Primera vez que un partido político, como institución jurídica aparece procesado en una causa penal. Y nuevas revelaciones de David Marjaliza, compadre de Granados en su presunta saqueo de arcas públicas, relatando en audiencia publica con detalle la supuesta destrucción de pruebas que le pidió Francisco Granados y que hubieran comprometido más al antiguo consejero de la Comunidad de Madrid.

Hace tan solo unos días, se cerró la vista de una pieza importante del caso Gürtell, en la que, en su uso de última palabra, Francisco Correa ha ofrecido su colaboración en el resto de sumarios en curso con la condición de hacerlo desde una situación de libertad provisional. Alegaba que él, como con con seguidor de contratos, no había hecho cosa distinta de lo que suelen hacer los políticos cesados cuando son contratados en su vida civil por empresas privadas. Y, además, se dio el lujo de pedir el indulto para la inhabilitación del juez Baltasar Garzón. Precisamente el primer instructor de la trama Gürtell. Tan «injustamente tratado» como él.

Con la reaparición mediática de estos nuevos episodios judiciales, el PSOE ha sacado del armario catalán el martillo para machacar al PP: «Mariano Rajoy tiene que saldar muchas responsabilidades políticas; no puede pedir que miremos para otro lado», ha declarado Pedro Sánchez. La dirección del PP tiene preparada una batería de iniciativas políticas y parlamentarias en esa dirección.

La posición adoptada por Podemos ha alejado al PSOE de una estrategia conjunta, rematada por la declaración expresa de que el PSOE no está pensando en ninguna moción de censura sino en ganar al PP en las urnas. Ahora la materialización de ese distanciamiento estará acompañada de una oposición reactivada.

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