Paideia y las fundaciones de Amancio Ortega y Adolfo Domínguez están entre las más opacas de España

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La única entidad gallega que se coloca entre las mejores por su transparencia es la fundación Barrié de la Maza

R.Rodríguez

Flora Pérez, en la presentación de la residencia Padre Rubinos financiada por la Fundación Amancio Ortega, y Felipa Jove, en un acto de la Fundación María José Jove
Flora Pérez, en la presentación de la residencia Padre Rubinos financiada por la Fundación Amancio Ortega, y Felipa Jove, en un acto de la Fundación María José Jove

en A Coruña, 13 de marzo de 2015 (04:37 CET)

Las fundaciones, tanto empresariales como familiares, son cada vez más transparentes, pero queda mucho camino por recorrer, especialmente, en algunas de las entidades gallegas. Esa es la conclusión que se desprende del informe publicado por la Fundación Compromio y Transparencia, que analiza a 50 organizaciones en España, entre ellas, las más importantes de Galicia. Están Paideia, la fundación que puso en marcha Rosalía Mera o la fundación María José Jove, presidida por la vicepresidenta de Inveravante, Felipa Jove; además de la fundación de Amancio Ortega, la de Adolfo Domínguez y la Barrié de la Maza.

A excepción de esta última, el resto de entidades ubicadas en suelo gallego han quedado englobadas entre las más opacas del ranking, aquellas que cumplen menos de ocho indicadores de todos los propuestos por el informe. Entre ellos está la información ofrecida en sus páginas web respecto a los informes económicos, los miembros del patronato y los directivos o los programas y beneficiarios. La menos cumplidora de todas es la del modisto ourensano, Adolfo Domínguez, que solo cumple tres indicadores. También queda clasificada como "opaca" la Fundación Eduardo Barreiros, en honor al empresario ourensano, aunque con sede en Madrid.

La Fundación Barrié se salva de la quema

El informe distingue entre fundaciones corporativas y familiares, que se financian principalmente a través de dividendos desembolsados por empresas en cuyo capital tengan una participación significativa, o bien, mediante aportaciones anuales procedentes del presupuesto de la empresa o de la persona fundadora. La exigencia a la hora de rendir cuentas es menor para estas organizaciones que para aquellas que reciben el dinero de donantes particulares y la Ley de Transparencia solo afecta a aquellas cuyo presupuesto proceda de subvenciones públicas en un elevado porcentaje.

En el caso de las gallegas, se inscriben todas en las fundaciones familiares. Compromiso y Transparencia las clasifica en opacas, el peor ranking; translúcidas, el intermedio; y transparentes, las que cumplen al menos 17 indicadores, entre ellos, los relativos a los estados financieros y al informe de auditoría. En estos parámetros solo encaja la Fundación Barrié de la Maza, la cuarta más transparente por detrás de las fundaciones Luca de Tena, Barceló y Mario Losantos. El único reproche para la entidad con sede en A Coruña es ofrecer información incompleta respecto a los miembros del patronato.

Paideia y Adolfo Domínguez, mal

Peor es la nota que obtienen el resto de entidades gallegas. Adolfo Domínguez, con solo tres puntos, es la segunda peor del ranking por delante de la Fundación Puig. La organización vinculada al modisto ourensano flaquea en los datos que ofrece sobre su misión, la información sobre ejecutivos y patronato, la política de inversiones, la evaluación de actividades y los informes económicos.

Con un balance muy similar se sitúa Paideia, que solo cumple en ofrecer los datos de contacto en su web, así como en la descripción de actividades y beneficiarios. En el resto de indicadores, al igual que Adolfo Domínguez, suspende.

Amancio Ortega tampoco se salva

También clasificadas como opacas quedan la Fundación Amancio Ortega y la Fundación María Jose Jove, a pesar de mejorar ligeramente los datos de las anteriores. La institución vinculada a Ortega obtiene seis puntos, al incorporar información completa sobre su patronato. Sin embargo, tampoco ofrece los informes económicos, ni hace evaluación alguna sobre sus actividades, no aclara demasiado sobre su política de inversiones ni sobre la gestión de la entidad.

En el caso de la Fundación María José Jove, con seis puntos también, ofrece menos datos sobre los miembros del patronato, pero más información económica. El estudio también le reprocha falta de "concreción y detalle en sus propósitos, beneficiarios y objetivos".

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