La marca de complementos One Oak destina parte de sus beneficios a reforestar los bosques gallegos | ONE OAK

La moda sostenible germina en Galicia (y lejos de Inditex)

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La firma de complementos One Oak, implicada en la reforestación de los montes gallegos, prevé disparar su facturación un 400% en 2018

A Coruña, 03 de septiembre de 2018 (14:45 CET)

Lo verde vende, y eso da beneficios para las empresas que apuestan por la sostenibilidad. Es el caso de las firma de complementos de moda One Oak, que este ejercicio prevé elevar su facturación un 400% con respecto a 2017, hasta los 600.000 euros.

La compañía madrileña, fundada por los hermanos Carlos y Guillermo Íñiguez en octubre de 2016, apuesta por el comercio electrónico de complementos de madera extraída y tratada de forma sostenible. Ente los objetivos de la firma está la lucha contra el cambio climático y la apuesta por concienciar al consumidor de la importancia de cuidar el mundo en el que vivimos, una estrategia en la que Galicia tiene un papel protagonista.

Reforestación responsable

En la comunidad, la compañía lleva a cabo la campaña 'Renacer de las cenizas', un proyecto de reforestación cuyo objetivo es plantar 10.000 árboles en el municipio de As Neves (Pontevedra), una zona calcinada al 90% por los incendios producidos en 2017 que asolaron los montes gallegos.

Así, por cada venta, One Oak planta un árbol en una zona asolada por incendios. Cada árbol lleva una etiqueta con el nombre del cliente y éste recibe una fotografía del resultado final, así como las indicaciones de dónde se encuentra. De esta forma, el consumidor forma parte de todo el proceso.

"Conocimos As Neves a través de la prensa. Nos dejó impactados ver que el incendio de octubre de 2017 dejó tantísima superficie calcinada, además de 20 casas. Por eso nos hemos involucrado tanto en su reforestación", señala el responsable de Ventas, Marketing y Sostenibilidad de One Oak, Guillermo Íñiguez.

Apuesta sostenible

Con anterioridad, la empresa ha reforestado zonas de Vilaboa (Pontevedra), y de la Selva Central del Amazonas en Perú, pero éste es, hasta la fecha, su proyecto más ambicioso. El plan es llegar a la cifra esperada antes de finales de febrero de 2019. Para ello, plantarán árboles autóctonos que actúen como cortafuegos natural en caso de incendio y fomenten la biodiversidad forestal y animal.

"Con esta reforestación se absorberán un total de 1.900 toneladas de CO2 de la atmósfera durante los próximos 30 años, ayudando así a luchar contra el cambio climático. En otras palabras, nuestro cortafuegos compensará en este periodo las emisiones de carbono emitidas por un coche que dé 250 vueltas a la tierra", concluye Íñiguez

 

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