El monte gallego se enfrenta al reto de conquistar Europa

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La escasez de madera en el viejo continente en los próximos años puede beneficiar a Galicia, con capacidad productiva pero con reformas todavía pendientes

La madera certificada aporta valor al monte y a las empresas

en A Coruña, 03 de diciembre de 2015 (22:49 CET)

La crisis ha golpeado de lleno al sector forestal gallego, que ha visto como su producción caía de media un 7,9% desde sus inicios, mientras que la economía española lo hacía al 1,2%. Ahora trata de remontar el vuelo, aunque tiene todavía mucho trabajo por delante para revitalizar el sector.

La escasez de madera en el viejo continente podría representar una oportunidad en los próximos años. Así lo apunta al menos el informe El sector forestal en Galicia: problemática actual y perspectivas futuras, presentado por el Foro Económico Gallego. El documento indica que la demanda de madera en Europa podría crecer entre un 21% y un 47% hasta 2030, lo que beneficiaría a regiones con mayor vocación productiva, como es el caso de Galicia.

Pero antes, el autor del documento, el profesor Juan Picos, de la Universidad de Vigo, considera necesario corregir una serie de cuestiones que entorpecen ese despegue. La primera de ellas es la fragmentación de la propiedad forestal. En este sentido, estima que la gestión agrupada de las tierras, independientemente de la fórmula elegida, es una manera sencilla de contribuir a mejorar las condiciones de producción.

Cambios en la gestión

Un marco administrativo adecuado es otro de los cambios que debe promover el sector. Por un lado está la necesidad de delimitar presupuestariamente los fondos destinados a incendios forestales de los relativos a la gestión forestal, sin perjuicio de que se puedan complementar en cuestiones concretas. De esta manera se conseguiría que el dinero fuese a parar donde realmente se necesita, evitando situaciones como el gran desfase en inversión (700 millones desde 1993) como consecuencia de los incumplimientos del Plan Forestal de Galicia.

Por otra parte, el informe hace referencia al desarrollo del Distrito Forestal como unidad fundamental de la administración forestal y de la interacción con los propietarios de montes de su área de actuación. El hecho de que la gestión pública afecte al 40% de la superficie vecinal y convierta a la Xunta en el mayor vendedor de madera de Galicia no tiene que interpretarse como algo anacrónico, destaca Picos, sino como un instrumento financiero a largo plazo para el fomento de la silvicultura compatible con la conservación de la naturaleza, la promoción del empleo en el rural o la dotación de servicios especializados a los vecinos para la gestión de sus montes

Instrumentos innovadores

Además de los cambios en la gestión, el informe incide en la necesidad del sector de adoptar medidas legales y fiscales innovadoras, que pasarían por la eliminación de "desincentivos" como el control de la forestación en superficies agrarias y la introducción de instrumentos ampliamente utilizados en otros países como incentivos fiscales a la inversión forestal, préstamos a la inversión en activos forestales o a la mejora de los mismos, fondos de inversión forestal o el desarrollo del seguro forestal y de los servicios de apoyo al productor.

En esta materia vuelve a jugar un papel fundamental la agrupación de productores. El informe reconoce las dificultades de financiación para la gestión forestal, al tiempo que reconoce que con la agrupación las posibilidades aumentan. En cualquier caso, independientemente de la fórmula elegida, el punto de partida debe ser el buen conocimiento de la propiedad y su titular.

Galicia, a pesar de que la inscripción en el catastro es obligatoria y gratuita, tiene gran parte de su suelo forestal fuera de los registros de la propiedad y la información existente tiene notables carencias. Esta falta de datos se hace extensible a la realidad del monte. La escasa actualización del inventario de superficies y existencias condiciona el establecimiento de objetivos a medio plazo. Por ello, el documento propone la puesta en marcha de sistemas de evaluación de los recursos forestales más frecuentes y de un servicio específico de estadística forestal en cooperación con el Instituto Galego de Estatística, las universidades, los centros de investigación y el sector privado.

Usos del suelo

La estructura de la propiedad, sumada al envejecimiento, la despoblación y el abandono de tierras, pintan un panorama desolador si no se actúa rápido. El incremento de la superficie abandonada, además de las obvias consecuencias desde el punto de vista productivo, incrementa el riesgo de mayores y más graves incendios.

Se da la circunstancia de que las actividades de silvicultores privados obedecen a un concepto de ahorro, acumulando en el monte una cantidad equivalente al 7-8% de los depósitos bancarios del país. No obstante, esta modelo se vio distorsionado por el afán especulativo derivado de la potencial urbanización del suelo rústico, de ahí la importancia del control sobre los procesos de cambios de uso.

Producción

Una de las mayores carencias que detecta el informe tiene que ver con la pérdida de valor añadido de la producción forestal por no realizarse dentro de la economía las transformaciones finales. En total se transforman 8 millones de metros cúbicos de madera al año, la mitad de eucalipto. La industria de primera transformación genera el 40% de la producción nacional de tableros y madera aserrada y el 20% de la pasta de papel, mientras que la de segunda transformación (muebles y carpintería) apenas alcanza el 8% del total.

La baja inversión en I D, la escasa diferenciación del producto o la nula capacidad exportadora en algunos eslabones de la cadena son algunos de los aspectos a mejorar en esta materia. El informe asegura que hay todavía mucho campo para seguir creciendo. Además del aumento de la demanda en Europa, existe un enorme margen en el empleo de madera para la construcción o en la generación de energía térmica a partir de la biomasa.

Para aprovechar estas potencialidades, Galicia cuenta con una completa oferta formativa en materia forestal, así como centros y grupos de investigación con capacidad para aportar conocimiento en materias relacionadas con el sector. Con una superficie forestal por encima de los dos millones de hectáreas, una facturación que en el caso de la industria de transformación de la madera supera los 1.600 millones de euros y más de 15.000 empleos, el sector forestal aún tiene mucho que decir.

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