Obama pasa de puntillas sobre la investidura de Rajoy

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El presidente de EEUU dijo que las buenas relaciones con España seguirán más allá del partido que se encuentre en la Moncloa

Mariano Rajoy y Barack Obama. / EFE

Barcelona, 10 de julio de 2016 (15:35 CET)

Aunque fue una visita relámpago, fugaz y con una agenda que no dejaba un minuto libre, Barack Obama se encargó que Mariano Rajoy sienta el respaldo de la administración estadounidense, como una mano que palmea su espalda.

Sentado en sendos sillones blancos, en el salón Tàpies de la Moncloa, Obama ha felicitado a Rajoy "por la marcha de la economía en los últimos dos años. Muchos de los cambios realizados están dando resultados, y todos tenemos que seguir trabajando para un crecimiento de la economía", dijo.

Además, puntualizó que "se necesita una base económica más amplia", en referencia al TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones), que crearía una asociación de libre comercio entre EEUU y la Unión Europea, donde España está a favor pero que tras la retirada de Gran Bretaña de la UE puede tambalearse.

Los dos presidentes hablaron sobre las consecuencias del "brexit", la situación en Venezuela, el acuerdo de paz en Colombia, y la apertura económica de Cuba. Y Obama anunció que regresará como ex presidente. "Si les decimos a nuestras hijas que vamos a España, es una manera de sobornarlas para que pasemos más tiempo juntos", dijo.

Las prisas por formar gobierno

La visita a Obama no tuvo el despliegue ni la duración que le hubiera gustado a la administración de Rajoy: el presidente estadounidense dejará su cargo en seis meses, y llega a una España donde todavía no hay un gobierno investido.

Por ello, en su comparecencia, Rajoy le dijo a Obama que hará "todos los esfuerzos que sean necesarios para formar gobierno a la mayor celeridad posible", porque estimó que repetir elecciones por tercera vez "sería una broma de mal gusto". "España pronto tendrá gobierno", reiteró en la ronda de preguntas, momentos en que Obama no quiso analizar las negociaciones de la investidura. "Sea cual sea el partido que gobierne, podremos trabajar en forma eficiente", dijo.

Con Felipe VI coinciden en la alianza por la seguridad

El periplo de Obama se redujo a una apretada agenda de una jornada, y se ha cancelado la visita turística que tenía programada para el sábado en Sevilla, y un encuentro con emprendedores para el lunes, además de un almuerzo de gala con el rey y más de un centenar de invitados.

Por la mañana, Obama había sido recibido por Felipe VI en el Palacio de Oriente, en donde el presidente norteamericano distinguió a España como pieza clave en su estrategia de seguridad en Occidente.

Cabe recordar que tras los encuentros oficiales con el rey, el presidente en funciones y luego con los líderes de la oposición, Obama se trasladará a la base de Rota, en Cádiz, donde se encuentran acantonados más de 2.800 militares y 400 civiles estadounidenses. Estados Unidos también tiene presencia militar en la base aérea de Morón, en Sevilla, donde se encuentran 2.200 uniformados y 500 civiles.

La visita de Obama fue reducida a la mitad del programa original por los violentos incidentes de Dallas, en donde murieron cinco policías blancos a manos de un francotirador negro, en medio de protestas por el accionar de las fuerzas de seguridad contra los ciudadanos afroamericanos.

"Me habría gustado quedarme más tiempo", lamentó el presidente estadounidense, y en una breve intervención junto a Felipe VI, dijo que más que aliados, España y Estados Unidos son "países que comparten los mismos ideales, entre ellos la libertad y el respeto al Estado de Derecho".

ERC se queja porque no fueron invitados

Tras reunirse con Rajoy, el presidente de EEUU se reunirá brevemente con con Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y con Albert Rivera en la base de Torrejón de Ardoz (Madrid). Pero a la cúpula de ERC también le hubiera gustado poder conversar unos minutos con el mandatario, y se quejaron que no fueron invitados. Alfredo Bosch, Joan Tardà y Santiago Vidal entregaron una carta en el consulado de EEUU en Barcelona, donde protestan porque se consideran "vetados" por el gobierno español y la Casa Real.

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