El expresidente de la Generalitat, Artur Mas, impone la medalla representativa del cargo al presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont. EFE

Mas inyecta toda la presión sobre Puigdemont para que convoque elecciones

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Mas intensifica la presión sobre Puigdemont para que, aunque declare la independencia, convoque elecciones y salve la aplicación del 155

Manel Manchón

El expresidente de la Generalitat, Artur Mas, impone la medalla representativa del cargo al presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont. EFE

en Barcelona, 24 de octubre de 2017 (06:00 CET)

Artur Mas sigue ahí. Quiere estar. Necesita estar. Y se ha atado al cuello del presidente Carles Puigdemont, para convencerlo de que convoque las elecciones al Parlament, y trate de evitar la aplicación del artículo 155 de la Constitución. En los últimos días, sus idas y venidas al Palau de la Generalitat han sido constantes. Es el que más influye en estos momentos en Puigdemont, además de un núcleo de consejeros, del Pdecat y de ERC, que mantienen un estrecho contacto, como Joaquim Forn, Jordi Turull, Carles Mundó o el propio vicepresidente Oriol Junqueras.

Pero es Mas quien se ha empeñado en buscar una salida, aunque no sea la solución. La presión del Gobierno español, la percepción de que la aplicación del 155 podría ser para un plazo mayor que esos seis meses que ha apuntado el presidente Mariano Rajoy, ha llevado a Mas a pedirle a Puigdemont que reconsidere su idea de seguir adelante.

Mas cuenta con el apoyo de Ferran Rodés o de Artur Carulla para pedir elecciones a Puigdemont

Mas tiene a su lado empresarios como Ferran Rodés, editor del diario Ara, o Artur Carulla (Agrolimen), que quieren evitar una situación de tensión y cada vez más complicada. El mensaje a Puigdemont es claro: nada de declaración de independencia, y convocatoria de elecciones. Sólo en ese caso el Gobierno de Mariano Rajoy considera que el Senado podría dejar en suspenso el 155. Mas actúa, por tanto, en nombre suyo, como presidente del Pdecat, pero también como portavoz de un mundo empresarial que había alentado, precisamente, el movimiento soberanista. La paradoja es que aquellos impulsores piden ahora que se pare y se recapacite.

En el caso de Mas, sin embargo, es coherente lo que había anunciado hace unos meses en la Cambra de Comerç. Entonces, consideró que, tras el referéndum, si se llegaba a realizar, se debía convocar elecciones para lograr una mayoría independentista más amplia con la que se pudiera negociar con el Gobierno español.

Puigdemont irá al Senado el jueves, y el viernes estará en el Parlament para tomar la decisión definitiva

El problema es que todo llega ya muy tarde. El 155 está en marcha. Este martes se constituye la comisión, y se abre el periodo de alegaciones, en el Senado, y el sábado se votará en el plenario. En ese lapso, ¿qué puede hacer Puigdemont?

El presidente catalán ha tomado una primera decisión que se considera positiva por esos interlocutores, como Mas, que quieren ver una salida. Puigdemont irá al Senado, personalmente, para defender su proyecto y explicar por qué no se debería aplicar el 155. A pesar de las diferencias con la Mesa del Senado, y con la mecánica del debate, Puigdemont, finalmente, podría pronunciarse el jueves por la tarde.

Ese mismo día, los portavoces de los grupos parlamentarios han convocado en el Parlament un pleno extraordinario. Puigdemont lo reclamó para que los grupos fijen sus posiciones ante el 155. El pleno durará hasta el viernes, y la idea que ha aparecido, en el seno de Junts pel Sí y la CUP, es esperar a la votación en el Senado, que será el viernes. Si hay 155, se podría responder con la proclamación de la república. En ese caso, la tensión del conflicto catalán subiría muchos grados.

Puigdemont no ha tomado, todavía, ninguna decisión firme. Este martes reúne a su consejo ejecutivo. Los grupos parlamentarios discuten sobre cómo organizar la sesión en el Parlament, y la idea inicial es debatir y votar hasta tres resoluciones por grupo sobre el 155. Sin embargo, ni el Pdecat ni la CUP creen necesario que se deba votar una posible declaración de independencia, porque se entiende que ya quedó claro con los resultados del  referéndum –no avalado—del 1-O.

Y esa cuestión es clave. El Gobierno de Mariano Rajoy no quiere más tretas ni declaraciones. Si Puigdemont proclama la república catalana y convoca elecciones, eso no evitaría el 155, según fuentes del Gobierno del PP. Lo que se desea es que Puigdemont deje claro que quiere volver al marco constitucional y estatutario.

El Círculo de Economía y Cecot piden a Puigdemont que rectifique

La presión de Mas es importante. Pero también la del entorno empesarial, del más lejano a las tesis de Puigdemont, como el Círculo de Economía, y del más afín, como la patronal Cecot. En el primer caso, el lobby empresarial le emplazó este lunes a convocar elecciones de inmediato. Respecto a la patronal –dentro de Foment—que preside Antoni Abad, el mensaje también es claro: diálogo y renuncia a la DUI.

Puigdemont escucha y valora los distintos puntos de vista. Ahora deberá tomar una decisión, mientras prepara su intervención en el Senado, que quiere que sea muy clara para que “se entienda” el proyecto soberanista, y se apueste por una vía de diálogo, como apuntó este lunes por la noche en el acto de Cecot.

La situación es dramática, pero quedan unos pocos días para que Puigdemont adopte una decisión definitiva.

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