Manos Limpias maniobró para apartar a jueces y fiscales gallegos del 'caso Prestige'

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Años antes de presentar las querellas contra 'Nunca Máis', el sindicato, acusado ahora de organización criminal, litigó para trasladar el juicio a la Audiencia Nacional

Miguel Bernad, secretario general de Manos Limpias

en A Coruña, 25 de abril de 2016 (22:54 CET)

Apartar a toda costa a la judicatura gallega del caso Prestige en favor de una instancia sobre la que Manos Limpias tenía cierto margen de actuación e influencia. Ese parece ser el objetivo que insistentemente persiguió el controvertido sindicato desde que el petrolero encalló en las costas gallegas, en noviembre de 2002. 

Años antes de que se enfangara el proceso con las querellas presentadas por Manos Limpias contra la plataforma Nunca Máis, el sindicato que dirige desde Madrid Miguel Bernad, detenido junto al presidente de Ausbanc, Luis Pineda, maniobró procesalmente para que el caso se llevara en la Audiencia Nacional.  De acuerdo con fuentes de los personados en el caso, semanas después de comenzar la instrucción de la causa penal, al Juzgado de Corcubión llegó la petición de inhibición solicitada por el sindicato. 

Los argumentos 

En el escrito, Manos Limpias solicitaba  la inhibición del juzgado en favor de la Audiencia Nacional apelando a una cuestión territorial, dada la complejidad  del proceso y argumentando que  intervendrían muchos países y personas jurídicas de diversa procedencia. El sindicato, ahora acusado de delitos de extorsión y organización criminal, apelaba entonces a los artículos artículos 62 y 65-1-C de la Ley Orgánica del Poder Judicial. 

Posteriormente, según las mismas fuentes, Manos Limpias realizó la misma petición en la propia Audiencia Nacional, instándole a reclamar su competencia. En todo caso, las mismas fuentes jurídicas señalan que la petición del sindicato de Miguel Bernard, para que la causa se instruyera y juzgara en Madrid, tendría que haberla cursado la Fiscalía o la propia Audiencia Nacional. 

El proceso, en Galicia

Cuando se plantean conflictos jurisdiccionales de este tipo, suele ser el Tribunal Supremo quien decide la competencia. En el caso Prestige, la Audiencia Nacional optó por no reclamar la causa a Corcubión. Finalmente, tras presentar el escrito de inhibición en el juzgado gallego, cuyo titular la denegó, Manos Limpias optó por no seguir recurriendo, como suele ser habitual en casos así. En contra también de parte de la judicatura, según las mismas fuentes del proceso, el titular del Juzgado de Corcubión se declaró en aquellos meses competente para llevar el caso. 

Nunca Máis, que recibió dos querellas del sindicato que finalmente fueron archivadas, se personó en la causa del Prestige en febrero de 2003. Antes, Manos Limpias ya se había encargado de montar una estrategia para que ni en Galicia se juzgara el Prestige.
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