Los 'números' de la ciencia se igualan a los de 2003

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PRESUPUESTOS

El buque de investigación oceanográfica español ‘Hespérides’

06 de octubre de 2013 (20:31 CET)

Viene siendo habitual en los últimos años que la inversión pública en el sistema español de ciencia y tecnología retroceda varios puntos. En 2014, de acuerdo con la propuesta de Presupuestos Generales del Estado, podría ser la excepción a la regla, puesto que se apunta un incremento del 3,61% con respecto al año precedente. Sin embargo, y de acuerdo con las apreciaciones de la comunidad científica, “las apariencias engañan”. En euros constantes, el incremento apenas superará el 1%, según sea el comportamiento de la inflación.

El aumento se cifra en unos exiguos 214 millones de euros sobre un total de 6.146 millones. Gran parte de este montante, casi el 61%, se destina a las llamadas “operaciones financieras”. Es decir, a créditos reembolsables. La parte “no financiera”, o lo que viene a ser lo mismo, la subvención directa del Estado al sistema, supera por poco el 39%. Con ligerísimas variaciones, la propuesta de presupuestos sigue la tónica iniciada un decenio atrás, de modo que la I D i española se soporta en gran parte gracias a créditos.

La lectura que cabe hacer de los números, al menos a tenor de lo que opina la comunidad científica, es de claro estancamiento cuando no de retroceso vista la evolución de los últimos años. Desde 2009, la aportación pública al sistema ha caído por encima del 40%, al tiempo que la privada ha reducido igualmente su aportación en cifras absolutas. La apuesta por un cambio de modelo productivo basado en la economía del conocimiento es pues papel mojado.

'Deja vú'

La contracción presupuestaria del sistema de ciencia y tecnología español ha sido una constante siempre que se ha avistado una crisis en el horizonte. La precaria apuesta que se inició con la primera Ley de la Ciencia, mediada la década de los 80 del siglo pasado, jamás tuvo correspondencia con el discurso oficial, fuera cual fuera el partido en el gobierno. Ya por aquel entonces se hablaba de alcanzar la media comunitaria o situarse al menos en el 2% de inversión con respecto al PIB.

Vinieron años de un cierto crecimiento en los que logró superarse un paupérrimo 1% del PIB. La crisis de los noventa acabó con la tendencia. En palabras de Enric Banda (PSOE), por aquel entonces Secretario de Estado del ramo, son más que elocuentes: el paro y la necesidad de políticas de contención, eran, muy a su pesar, las prioridades. Los posteriores gobiernos de José María Aznar tampoco cambiaron la tónica. El estancamiento fue absoluto. Incluso en los primeros tiempos de la burbuja inmobiliaria.

Carrerilla, parón y retroceso

La primera legislatura de José Luís Rodríguez Zapatero supuso una excepción a la regla. Alentado por la propuesta de pacto de Estado lanzada por la comunidad científica, el gobierno socialista aumentó significativamente los presupuestos, aunque bien es cierto que parte de los incrementos fueron a cargo del Capítulo VIII, el de créditos reembolsables. En la segunda, parón y retroceso, todo en una.

La vuelta al poder del PP, de la mano de Mariano Rajoy, no ha hecho sino revivir el pasado. Con el agravante de que los números se han situado justo en el punto en el que estaban cuando las urnas propiciaron su salida del gobierno y la entrada de los socialistas.

En saco roto

Para los representantes de la comunidad científica, con la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) la marcha atrás de estos últimos años echa en saco roto los esfuerzos por competir internacionalmente, algo que ya se estaba logrando, así como parte de las inversiones efectuadas durante este tiempo.

Asimismo, “mina la confianza” de posibles colaboradores internacionales al tiempo que “compromete una generación entera de investigadores”. Y por si ello fuera poco, “demuestra poca confianza” en que la I D i pueda actuar como motor del modelo productivo. Como siempre, lamentan, “lo urgente se impone a lo importante”.
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