Los escándalos de espionaje ponen contra las cuerdas al Gobierno de Angela Merkel

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Alemania habría ayudado a los servicios secretos de EEUU a investigar a París y Bruselas

Angela Merkel, en el foro de Davos.

01 de mayo de 2015 (10:10 CET)

La canciller alemana Angela Merkel pasa por momento complicados. La polémica ha estallado en su país a raíz, hace una semana, de una publicación que aseguraba que los servicios secretos de Alemania colaboraron con EEUU para espiar a empresas y políticos. El escándalo, no obstante, alcanzó su grado álgido este jueves.

El Süddeutsche Zeitung asegura que los estadounidenses usaron instalaciones de los servicios secretos alemanes, y lo hicieron para espiar a altos funcionarios de institucionales tales como la Presidencia de la República Francesa, el Ministerio de Asuntos Exteriores francés o la propia Comisión Europea.

Investigación parlamentaria

La información, que también ha sido publicada por varias cadenas de televisión alemanas, ha sacudido los cimientos del Gobierno berlinés, ya que podría trastocar seriamente sus relaciones con sus socios europeos. Además, a la vista de las informaciones, muchos apuntan ya a que el ministro del Interior germano, Thomas de Maizière, mintió sobre el caso en sede parlamentaria. Se especula con que el período en el que Alemania pudo ayudar a EEUU a conseguir información de socios europeos va desde 2002 a 2013.

Ante la presión social y mediática, la canciller podría verse obligada a cortar la cabeza de algunos de sus más estrechos colaboradores. La prensa apunta a Gerhard Schindel, el presidente del BND, el servicio secreto exterior alemán, cuyas instalaciones en Baviera habrían sido empleadas por los norteamericanos para monitorear a socios europeos. También está en la cuerda floja el propio De Maizière, hombre de confianza de Merkel y ha desempeñado puestos destacados en todos los Ejecutivos de la canciller.

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