Los consejeros imputados del PP de Madrid dimiten pero Ballarín se aferra a la silla

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Salvador Victoria y Lucía Figar se apartan para allanar las conversaciones de Cifuentes con Ciudadanos. Pero Álvaro Ballarín, el número siete en la lista del PP de Madrid, no da el brazo a torcer

Los consejeros de Madrid Salvador Victoria y Lucía Figar.

Madrid , 04 de junio de 2015 (13:36 CET)

Los dos consejeros del PP de Madrid imputados por su presunta vinculación con la trama Púnica, la red corrupta que cobraba comisiones por las concesiones de obras y contratos públicos, han dimitido este jueves para no obstaculizar las negociaciones de Cristina Cifuentes con Ciudadanos para conformar un nuevo gobierno regional.

El consejero de Presidencia y portavoz del gobierno, Salvador Victoria, y la consejera de Educación, Lucía Figar, han renunciado a sus cargos para no causar problemas a su partido. Los dos consejeros fueron imputados por el juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco. Victoria es investigado por haber reclamado pagos en negro a la empresa Indra mientras que Figar firmó contratos con empresas del "conseguidor" de la trama, Alejandro de Pedro.

Ciudadanos ha manifestado que el apoyo de su formación a un gobierno de Cristina Cifuentes se complicaba con la imputación de los dos consejeros. El partido también ha exigido la salida de Álvaro Ballarín, el número siete de su lista que fue imputado por una actuación urbanística irregular y que fue llevado a los tribunales por sus propios compañeros de partido por fraude electoral en los comicios internos.

El diputado aferrado

Ballarín ha sido uno de los concejales del Ayuntamiento de Madrid que ha generado mayor polémica en los últimos años. Contrató a una modelo de Interviú como asesora cultural y apadrinó y promovió la figura del pequeño Nicolás. El diputado electo defiende su inocencia en el caso por el que fue imputado pocos días antes de las elecciones y ha comunicado su intención de asumir su acta de diputado.

Ciudadanos ha pedido su cabeza como condición para apoyar la investidura de Cristina Cifuentes, pero el amigo de la candidata se niega a marcharse. Considera que es inocente y que su partido no le ha dado la protección suficiente. El futuro del PP de Madrid depende de un solo hombre que se niega a dar su brazo a torcer. 

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