Los afines a Sánchez se inclinan por Patxi López para levantar al PSOE

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El ex secretario general ha perdido fuerza, y dirigentes como Josep Borrell valoran ahora cómo actuar para gestionar su 'no' a Rajoy

Pedro Sánchez, con César Luena y Patxi López en el cónclave del Comité Federal del PSOE. / EFE

Barcelona, 03 de noviembre de 2016 (06:00 CET)

Decepción y cierta frustración. Los dirigentes afines a Pedro Sánchez consideran que no podrá ser, de nuevo, el secretario general del PSOE, porque ha propiciado un clima de desconfianza. Tras su entrevista en el programa de La Sexta, los apoyos que tenía Sánchez se han transformado en una distancia notable, y se inclinan por dirigentes como Patxi López, a quien Sánchez, de hecho, consideró para que le ayudara desde su escaño en el Congreso, tras dejar su acta de diputado.

Uno de los dirigentes que se más se había ilusionado con Sánchez, con la idea de dar de nuevo la voz a la militancia, y con el objetivo de rehacer el partido acercándolo a posiciones netamente de izquierdas, es Josep Borrell. Distintas fuentes socialistas mantienen que ese entusiasmo se ha enfriado, pero no sus deseos para ayudar al partido. Lo que analiza Borrell es si puede ser beneficioso para el PSOE que él mismo levante la bandera del cambio interno, o ayuda a una tercera figura, que podría ser el propio Patxi López. Sin embargo, las fuentes consultadas no descartan que el propio Borrell dé el paso de cara al próximo congreso del PSOE.


Sánchez, quemado

Los diputados que habían apoyado a Sánchez, tanto los que decidieron votar 'no' en la investidura de Mariano Rajoy, como los que se abstuvieron, para no romper el mandato del comité federal, como hizo el mismo Patxi López o César Luena, tienen un objetivo en común: que el PSOE no caiga en las manos de Susana Díaz, a quien consideran una de las máximas responsables del desaguisado de los últimos meses, y, en concreto, del "asalto" a Ferraz, --la sede del partido-- forzando la dimisión de parte de la ejecutiva federal de Sánchez. Eso les une más que la figura de Sánchez, que se ve amortizada.

Con la convicción de que Pedro Sánchez se ha quemado en exceso –se le reprocha no tanto su apuesta ahora por Podemos, como comentar en televisión sus reuniones con responsables de medios de comunicación o de grandes empresas para buscar el apoyo a sus tesis, y sus cambios de opinión-- los que apuestan por un PSOE claramente de izquierdas, que conecte con las generaciones más jóvenes, y que sepa, al mismo tiempo, defender un proyecto federal –la cúpula del PSC estará especialmente atenta-- apoyarán a su anti Susana Díaz. Y en esa tesitura tanto Patxi López como Josep Borrell están llamados a actuar.


Susana Díaz no quiere enfrentamientos

La gestora que preside Javier Fernández se toma las cosas con calma. Lo primero es apaciguar el grupo parlamentario, y después ver cómo se maneja el Gobierno del PP y qué posibilidades se generan para actuar como el principal partido de la oposición, pero desde la responsabilidad.

Lo que no quiere el equipo de Susana Díaz es entrar al trapo contra Pedro Sánchez. La presidenta de la Junta de Andalucía necesita tiempo. Este miércoles aseguró que no es el momento de "proyectos personalistas"" y defendió la necesidad de "marcar diferencias con la derecha y con Podemos", algo que, a su juicio, ha podido protagonizar ella en Andalucía, donde gobierna con el apoyo de Ciudadanos.

Susana Díaz reclama que el PSOE pueda liderar "un proyecto de mayorías reconocible", alejado de Podemos, en contra de las tesis de Pedro Sánchez.

En el debate de fondo queda conocer si Sánchez podrá o no reunir las firmas necesarias para forzar un congreso extraordinario. Por ahora, no las tiene, según fuentes socialistas. En cualquier caso, el paso de los días dejará a Sánchez con menos posibilidades. Los suyos ya miran a Patxi López y a Josep Borrell para defender sus posiciones en un futuro congreso.
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