López Madrid: el puente entre Villar Mir y la corrupción del PP

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Si OHL figura en los papeles de Bárcenas como las empresa que más contrato obtuvo con el PP, se debe al estratégico juego que hizo Javier López Madrid con el partido gobernante

Javier López Madrid, tras declarar por las tarjetas opacas de Caja Madrid. / EFE

en Barcelona, 21 de febrero de 2016 (01:00 CET)

Javier López Madrid es un venado de alta gama. El Dorian Grey de los remontes sobre Madrid se casó con la hija del jefe, Silvia Villar Mir, y señorea los vestigios del patrón de OHL, la constructora que ha donado dinero a espuertas al PP por pura empatía conservadora. Pero ahora, en el reflujo, se ven sus vergüenzas: López Madrid es el puente entre la empresa de Juan Miguel Villar Mir, hard core de la fachada hispana, y la entraña criminal del PP, el partido de la corrupción sistémica.

Javier dice "ya no te ajunto", pero es demasiado tarde. Eloy Velasco ocupa el potro doliente de la Audiencia Nacional, dispuesto a impartir la justicia que no pudo Elpidio (por exagerado), que sí pudo Ruz (conspicuo de cuna y toga) y de la que saltó expulsado Garzón por demasiado riguroso.

La constructora con más contratos (según Bárcenas)

La vinculación de ambas orillas, empresa y partido, se debe al enorme mercado pepero que un día presumieron los Villar Mir y que hoy recatan con disimulo. OHL, el acrónimo de Obrascon Huarte Laín, es la constructora que aparece en los papeles de Bárcenas que más contratos obtuvo entre 2002 y 2009, con un total de 619 obras públicas por valor de 7.758,21 millones de euros, de los cuales 4.652,66 millones (un total de 215 contratos) fueron adjudicados por administraciones del PP.

Así consta en un informe elaborado por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (la temible UDEF) del Cuerpo Nacional de Policía que señala que la constructora obtuvo el 34,73% de sus contratos y el 60% de su volumen de negocio.

Involucrado en todas las salsas

Con estos indicios, en la Audiencia nadie duda. El juez reclama los papeles del yate de Javier López Madrid, cuya cubierta vadeada por filipinos, fue garito de negocios para Granados y Marjaliza, ejes la red Púnica en la que ha caído de lleno la constructora de Villar Mir. El yerno de Villar Mir está en todas las salsas. Fue beneficiario de las tarjetas black de Caja Madrid-Bankia, la entidad festoneada por Aznar y presidida por su amigo Miguel Blesa.

Pertenece a la élite extractiva de Esperanza Aguirre, la número uno durante décadas del PP de Madrid, manejadora de empresarios ilustres como Javier Monzón, ex presidente de Indra, Florentino Pérez o el mismo Villar Mir, ex ministro y ex vicepresidente de Arias Navarro, el último arcángel caído de los años del hierro.

La amistad con Felipe VI

López Madrid flojea de remos en Salamanca y Puerta de Hierro. Entiende de tocho y de lencería; fue un habitual en el Paseo de La Habana donde tocaba Bebo Valdés, en la época de Trueba y Concha García Campoy. Su amistad con Felipe VI se reforzó al gozar de la simpatía de Letizia, la Reina del pueblo, autora del "último injerto plebeyo en la Corona desde que Godoy amó a María Teresa de Parma", como sugiere Manuel Vicent en Desfile de Cuervos. El CEO de OHL estuvo el día de la boda real, cuando Rouco Varela, aspirante frustrado al sillón de Cisneros, se puso de gala en la Almudena y remató la faena en la basílica de Atocha.

La amistad entre el consejero delegado de OHL, Javier López Madrid, y Felipe VI viene de los tiempos en que ambos estudiaban en el colegio Santa María de los Rosales. Es aquel centro selectivo que amalgama a los mejores por gentilicio ameritado, que empezó en la Colonia del Viso, fundado por humanistas, como López Ibor, el embajador Garrigues y Díaz-Cañabate, o Gregorio Marañón Moya (hijo del ilustre Doctor) y títulos novísimos de la segunda Restauración (Infantado, Fontanar, Aveyro, Aledo o Viesca de la Sierra).

Fraguado en colegios y clubes de elite

El cruce de López Madrid con la política también es fruto del Santa María de los Rosales: golf en el Club de Campo -causa de desmayos rancios al conocer que Manuela Carmena lo quiere convertir en granja- y cricket en el césped tachuelado de amapolas y batido por el viento de Guadarrama. Aunque los guantes sean de shetland, los recreos invernales de los niños ricos también provocan sabañones.

Aquel colegio de las afueras destacó por su alto resuello, antítesis de la siempre mal invocada Institución Libre de Enseñanza. El toque derechona del CEO de OHL es fruto del fragor extractivo del capitalismo de amiguetes. El yerno de Villar Mir creó con Benito Berceruelo –socio de Lalo Azcona en Estudio de Comunicación- la gestora de patrimonios Tressis, adquirida después por MoraBanc, y más apreciada por la sonoridad aurífera de sus clientes que por el volumen de sus depósitos.

En la época de la pérgola y el tenis, sobró tiempo para la equitación y la caza. Pero desde la boda real de Letizia y Felipe en el Madrid conmocionado por el atentado de 2004, todo ha ido muy rápido. La orgía del dinero se ha convertido en languidez, aunque López Madrid conserva el mismo estilo de misántropo y gatuno. Es el pillo listo de la financiación irregular en el Madrid de Esperanza y Ana Botella.

Cruce con Piqué

Ahora se arropa bajo el paraguas de OHL, a fuerza de disgustar a Josep Piqué, el ex ministro de Exteriores, fichado por Villar Mir como vicepresidente de la constructora para compensar la guerra de sucesión en la empresa familiar española más potente después de Inditex. Piqué y Villar Mir se conocieron en el desgajo de Fertiberia, la antigua filial de Ercros, cuando el político catalán fue titular de Industria.

En las horas bajas de Rajoy, a Piqué le tientan para que vuelva a Génova 13 dispuesto a ser el tecnócrata con destino a Moncloa. No caerá de este lado. Ya nadie podrá barrer las huellas de López Madrid en las cajas del PP. 

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