Lista de deficiencias del nuevo hospital de Vigo en salud mental

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Médicos, asociaciones y sindicatos critican las unidades de hospitalización psiquiátrica por carecer de privacidad, estigmatizar a los pacientes o crear condiciones insalubres para los profesionales

Trabajadores y pacientes del nuevo hospital de Vigo protestan durante la visita de la ex conselleira, Rocío Mosquera

en A Coruña, 27 de noviembre de 2015 (19:08 CET)

El Movemento Galego de Saúde Mental, una organización que aglutina asociaciones, sindicatos y médicos vinculados a la salud mental, ha hecho público un informe sobre las unidades de hospitalización psiquiátrica (UHP) del Hospital Álvaro Cunqueiro. La organización valora positivamente la creación de las dos UHP, integradas en el hospital xeral, tanto por el aumento de plazas como por la ubicación en el mismo complejo que el resto de pacientes, lo que esquiva el aislamiento que históricamente han sufrido los pacientes.

Pero son las dos únicas notas positivas que destacan en el análisis, pues detectan deficiencias desde el proceso de creación de las instalaciones hasta la estructura y dotación final. Así, en su lista de conclusiones, critican que se haya obviado la opinión de los profesionales en el proceso, que se comprometan las posibilidades terapéuticas de dichas unidades, que se vulneren los derechos de los pacientes o que se creen condiciones "insalubres" para los profesionales.

Problemas en las instalaciones

Respecto a la infraestructura, el colectivo critica que carezcan de acceso a espacios exteriores y que no preserven la privacidad de las personas ingresadas. Carece de espacios diferenciados para sala de estar, sala de visita o sala de usos múltiples y el comedor es tan pequeño que, según aseguran, se colapsa.

Los cuartos de baño mantienen el estigma social al contar con rejas y también denuncian riesgos de seguridad: "espacios no visibles, camas inapropiadas, puerta de evacuación clausurada o materiales potencialmente lesivos".

Problemas de dotación

El Movemento Galego de Saúde Mental asegura que las dos unidades, dotadas con 30 plazas, son en realidad solamente una, ya que no están diferenciadas. "Están interconectadas físicamente y comparten personal directivo". Las habitaciones contemplan la posibilidad de duplicar camas, es decir, sumar una más en el mismo espacio.

En cuanto al personal clínico, la dotación de facultativos está por debajo de las recomendaciones de planificación establecidas en el Plan Galego de Saúde Mental, y las instalaciones carecen de Terapeuta Ocupacional.

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