Línea roja a Baltar: si hay investigación judicial, el PP exigirá que se marche

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Feijóo espera la apertura de diligencias sobre el escándalo sexual del presidente de la Deputación para exigir que deje la presidencia del partido en Ourense

El portavoz del PSOE, Ignacio Gómez, discute en el transcurso de un pleno con José Manuel Baltar

en Ourense, 28 de noviembre de 2015 (00:50 CET)

El futuro de Manuel Baltar, el barón popular que más reforzado salió de las pasadas elecciones municipales, está en manos de la ley y de la Fiscalía. La denuncia por el presunto ofrecimiento de un puesto de trabajo en la Deputación de Ourense a cambio de favores sexuales llegó en el peor momento, al borde de una campaña electoral y con el bipartidismo puesto en duda por las nuevas formaciones. No solo es un asunto feo, es también de lo más inoportuno.

Baltar ha optado por el silencio, sin reconocer ni negar que su voz es la que suena en las grabaciones desveladas por eldiario.es. Espera que el caso muera en la Fiscalía ourensana. El fiscal jefe de Ourense, Florentino Delgado Ayuso, deberá decidir si abre diligencias, lo que equivaldría a investigar los hechos denunciados en busca de un posible delito. Esa es la línea roja que han marcado desde San Caetano a Baltar. Si se abre una investigación, la dirección del PP gallego exigirá que abandone su cargo como presidente de los populares de Ourense, según ha podido confirmar este medio de fuentes conocedoras de las conversaciones.

La tensión permanente

Feijóo, que manifestó que actuará "con firmeza" cuando haya más elementos para pronunciarse, tiene dos razones de peso para actuar con contundencia en caso de que se abra la investigación: las elecciones generales y las elecciones autonómicas del próximo año. La dirección del partido, de Santiago a Génova, había pedido una respuesta contundente a Baltar cuando salieron a la luz las grabaciones y la denuncia, pero, a su juicio, esta no se ha producido.

Las relaciones con el presidente de la Xunta tampoco están en su mejor momento. Más allá de viejas disputas, en verano de este año, el presidente de la Deputación de Ourense pidió al teniente de alcalde de Jesús Vázquez, el regidor que llevó Feijóo a la Cidade das Burgas, que renunciase a uno de sus puestos. Francisco González compatibilizaba dos, el de edil en el Consistorio con el de director del centro cultural de la Deputación. González acabó renunciando a su acta de concejal y en San Caetano se interpretó como un boicot interno a Jesús Vázquez.

La presión

El otro problema de fondo, es que la denuncia contra Baltar tuvo repercusión a nivel estatal y en el Parlamento de Galicia. Una de las demandas que le hizo llegar el partido al líder del PP ourensano fue que la denuncia no se dilatase en el tiempo y fuese lo más silenciosa posible. Pero la oposición se está encargando de que no lo sea.

En el pleno celebrado este viernes, el PSOE movilizó a militantes y cargos políticos para presionar al presidente de la Deputación. Cometió la torpeza de convocar masivamente a través de whatsapp, olvidándose de que en el partido también hay divisiones profundas. El texto llegó a manos de los populares, que lo utilizaron para corroborar que hay una campaña contra José Manuel Baltar, algo que él mismo denunció.

En realidad, también el PP ourensano convocó a los suyos para asistir al pleno. Uno de ellos insultó al portavoz socialista, según denunció el propio Ignacio Gómez, que reclamó a Baltar que identificará a las personas que los habían increpado, a lo que el presidente le respondió: "No me diga usted lo que tengo que hacer"

Todos los partidos en la oposición, Democracia Ourensana, PSOE y BNG, abandonaron el pleno.

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