Las fragatas vuelven a Navantia con un contrato de 130 millones

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La alianza entre el grupo público de astilleros e Indra se ocupará del sistema de combate y comunicaciones de la nueva F-110

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, durante su discurso en la Pascua Militar

en A Coruña, 29 de junio de 2015 (11:53 CET)

Navantia ocupará un espacio privilegiado en los planes de Defensa, que impulsa la renovación de la industria militar española con el objetivo de que gane músculo y pueda competir con las empresas europeas. El Ministerio se propone fomentar las alianzas entre compañías ante lo que juzga un sector excesivamente atomizado. Y en ese proceso, Navantia se perfila como uno de los actores destacados para desarrollar un trabajo conjunto con Indra, la multinacional electrónica española partizapada por el dueño de los astilleros públicos, Sepi, que se hizo con el 20% de la compañía que estaba en manos de Bankia.

La primera misión para la unión entre Indra y Navantia Sistemas, por el momento en una UTE aunque desde hace tiempo se habla de una posible fusión, será el sistema de combate y comunicaciones de la nueva fragata F-110, un programa dotado con 130 millones procedentes de los fondos de Industria. Según informa El País, están previstos 13 programas tecnológicos por un total de 174,3 millones, que se agrupan en tres grandes bloques. El primero de ellos, electrónica y sistema de combate, quedaría en manos de la UTE, que se repartirá 130 millones.

El arranque de un nuevo modelo

Navantia se encargará del estudio de viabilidad de la F-110, analizando los sistemas empleados en la industria europea y estadounidense. Sería un primer paso para que en la nueva generación de fragatas la construcción sea plenamente española. Indra se encargará del diseño del mástil integrado en el nuevo buque.

En el segundo bloque, sistemas de autodefensa, el contratista principal será la empresa de ingeniería y tecnología Sener. Sener, Indra y Navantia serían las palancas de ese cambio que pretende impulsar Defensa de cara a la eventual llegada de la política común europea. "Se trata de que, cuando llegue, pongamos sobre la mesa una industria con peso, para que podamos sentarnos en el Consejo de Administración y no quedarnos como meros subcontratistas", declaró el Ministro de Defensa, Pedro Morenés, a El País.

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