Alberto Núñez Feijóo observa al conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña / EFE
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Sanidade adjudica por segunda vez los helicópteros del 061 a Habock por 9 M; la resolución, que ya fue anulada una vez, queda pendiente de los tribunales

Rubén Rodríguez

Economía Digital

Alberto Núñez Feijóo observa al conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña / EFE

en A Coruña, 12 de octubre de 2018 (05:00 CET)

El conflictivo concurso del servicio de helicópteros para transporte sanitario urgente del 061 llega a su segunda meta volante. La Fundación Pública de Urxencias Sanitarias de Galicia-061, organismo dependiente de la Consellería de Sanidade, ha adjudicado el servicio por 9,02 millones a Habock, la empresa del expresidente de Inaer, Luis Miñano.

Sanidade entrega el contrato de los dos helicópteros con base en Ourense y Santiago por segunda vez, en una resolución de la mesa de contratación que se hizo pública este jueves. La anterior adjudicación, también a Habock, fue anulada por el Tribunal Administrativo de Contratación Pública el pasado 20 de septiembre a raíz de un recurso presentado por la otra empresa que compitió por el contrato, Babcock.

La pifia de la mesa de contratación

El tribunal adscrito a la Consellería de Facenda exigió a la adjudicataria acreditar documentalmente que sus pilotos disponían de las calificaciones y licencias necesarias para operar vuelos multipiloto y vuelo instrumental (IR). Este era un requisito de los pliegos técnicos que la empresa había incumplido, pero el tribunal administrativo le dio la oportunidad de presentar los documentos ahora justificándose en un error de la mesa de contratación. 

El fallo de la mesa nace en la propia ambiguedad de los pliegos. Debido a los problemas de interpretación de los mismos, Babcock preguntó en febrero si era necesario presentar las licencias y capacitaciones de los pilotos, a lo que la mesa de contratación respondió afirmativamente. Sin embargo, no dio publicidad a la comunicación, es decir, no informó al resto de licitantes de la consulta de Babcock y de esa exigencia. Tras la apertura de las ofertas, aceptó la de Habock, a pesar de no haber acreditado las calificaciones de los pilotos como exigían los pliegos técnicos, razón por la que Babcock recurrió la adjudicación.

Ante tan extraña situación, el Tribunal Administrativo de Contratación Pública optó por dar la oportunidad a Habock de presentar los documentos a posteriori, cosa que hizo la compañía el 9 de octubre. La mesa comprobó que "la tripulación finalmente asignada al contrato cuenta con la habilitación para vuelo multipiloto e instrumental (IR)", por lo que procedió a adjudicar de nuevo el contrato.

Helicóptero del 061 de Inaer, actual Babcock, en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo

Helicóptero del 061 en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo

Dos competidores con un directivo en común

Una y otra empresa tienen en común al empresario Luis Miñano, fundador de Inaer, la compañía que gestionó durante décadas este servicio en Galicia, además de sumar contratas en las tareas de extinción de incendios, salvamento marítimo o en el desarrollo de drones en el aeródromo de Rozas.

En 2014, la multinacional británica Babcock compró Inaer, operación que antecedió a la salida de Miñano para incorporarse a Habock, donde es el segundo máximo accionista detrás del fondo GED Capital. La actual adjudicación supone, por tanto, que el contrato vuelva a las manos del directivo y en el área donde mayor crecimiento está experimentando Habock, las emergencias médicas.

Todo queda pendiente de los tribunales

El contrato, sin embargo, quedará todavía pendiente de los tribunales en un concurso polémico desde su planteamiento. El Sindicato Libre de Trabajadores Aéreos, mayoritario en Babcock, criticó la composición de la mesa de contratación, que provocó que la evaluación técnica la realizaran solamente “por personal médico sin formación aeronáutica alguna”, o que el pliego redactado por la fundación se fundamentara “en una normativa aeronáutica completamente obsoleta desde hace años, conocida como JAR-OPS 3, sustituida por el reglamento UE 965/2012”.

Babcock, por su parte, habló por la vía de los recursos. Actualmente hay un contencioso administrativo pendiente de resolución que la compañía presentó contra su exclusión del concurso. La mesa de contratación consideró que incumpliera los pliegos técnicos en materia de climatización. La empresa prefirió no pronunciarse, a preguntas de este medio, sobre si interpondrá recurso especial ante el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales, una de las vías que le queda para pelear por el contrato al margen de la estrictamente judicial. 

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