La tragedia de Santiago fuerza la revisión de todo el sistema ferroviario

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Fomento lanza una batería de propuestas para abordar los 'puntos negros' que deja el accidente

Ana Pastor, en el Congreso | EFE

09 de agosto de 2013 (23:33 CET)

Las muertes lo cambian todo. El accidente de Santiago ha provocado la reacción del ministerio de Fomento, que someterá a revisión la práctica totalidad del sistema ferroviario. Ana Pastor (PP) compareció en el Congreso de los Diputados con una batería de propuestas bajo el brazo que abordan cada uno de los puntos oscuros que sobrevuelan la investigación sobre las causas del siniestro.

Fomento quiere instalar un sistema de 'manos libres' en las locomotoras para facilitar la comunicación del conductor del tren. El maquinista del Alvia siniestrado hablaba por el móvil corporativo hasta segundos antes del accidente. Pastor propone revisar los tramos que exigen a los convoyes importantes reducciones de velocidad, como sucede en la curva de A Grandeira, donde descarriló el Alvia provocando 79 víctimas mortales.

La conexión es obvia y la ministra de Fomento no lo oculta. Son propuestas para “evitar que vuelva a suceder”. “Todo está sometido a revisión y todo está abierto a propuestas de mejora”, dijo, invitando a los grupos políticos a realizar sus aportaciones.

Todo según el reglamento, pero hay que revisarlo


Más próxima a las víctimas y más receptiva a las aportaciones ajenas a su partido, la comparecencia de Ana Pastor distó mucho de la que protagonizaron un día antes los presidentes de Renfe y Adif. Si Julio Gómez-Pomar y Gonzalo Ferre se limitaron a exponer que habían cumplido el reglamento a rajatabla, la titular de Fomento puso sobre la mesa la posibilidad de “actualizarlo”. “Jugó el papel político”, analizan fuentes de Renfe.

También en el debate sobre el sistema de seguridad. Pastor anunció que analizarán las reglas de ingeniería para la transición del sistema europeo de seguridad, el más avanzado (ERTMS), al ASFA, el que operaba en el tramo del accidente. Precisamente, el tramo de integración en Santiago es uno de esos puntos de transición.

El presidente de Adif, Gonzalo Ferre, explicó el jueves que el gestor de infraestructuras había renunciado al ERTMS para la entrada en Santiago en 2010 (con el gobierno del PSOE) porque su instalación ofrecía más perjuicios que “ventajas” a la línea. El problema es que dos semanas antes admitió que el sistema europeo podría haber evitado el accidente.

Señales para el 'cese'


Paso a paso, Fomento fue proponiendo corregir todos los aspectos que podrían haber influido en el siniestro. Puso sobre la mesa la posibilidad de endurecer los requisitos de acceso para los profesionales ferroviarios y ajustar el protocolo que cumplen al inicio de su jornada laboral. Francisco José Garzón, el maquinista del Alvia, acumulaba una jornada de ocho horas y 46 minutos cuando el tren descarriló.

Fomento también quiere reforzar la señalización de todos los tramos con similitudes al de Angrois, sobre todo, aquellos que necesitan de una gran reducción de la velocidad en poco tiempo. Proponen colocar más carteles de aviso y reforzar el sistema con una señal por satélite.

Todo el paquete de medidas, cerca de veinte, llevaron a Izquierda Unida a pedir el cese del presidente de Adif, “si se está admitiendo que había errores”.

Son solo propuestas


Pero lo que plantea la ministra de Fomento, por más que evidencia que la seguridad es mejorable --siempre lo es--, solo supone, de entrada, una revisión, con una serie de propuestas en mente que todavía no está claro si se concretarán.

Las que más garantías tienen de formalizarse son las relacionadas con los pasajeros y las víctimas. Se articulará un sistema que facilite la identificación de los viajeros, después del drama que vivieron los familiares de las víctimas en el edificio Cersia de Santiago, donde esperaban a que los forenses revelaran la identidad de los cadáveres. Y se aprobará un real decreto de asistencia integral para los afectados por accidentes ferroviarios.

Todas las iniciativas, si acaban implantándose, tardarán. La revisión que acomete Fomento es casi una auditoría y requiere tiempo. Pero ya ha servido para virar el discurso que, durante los primeros días, se había centrado en la posible imprudencia del maquinista. La otra lectura es que, cuantos más aspectos se modifiquen, más dudas recaerán sobre las condiciones de seguridad previas a la tragedia de Santiago.
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