Pepu Hernández, candidato de Pedro Sánchez a la alcaldía de Madrid. EFE

La maldición del PSOE en Madrid: de Borrell a Bono, de Marlaska a Pepu

El PSOE ha manejado una veintena de nombres en la última década en busca de un alcalde de Madrid

La tormentosa relación del PSOE con las elecciones municipales de Madrid está llena de nombres propios. De nombres propios que fueron sueños, a veces delirios y, sobre todo, fracasos. 30 años lleva la antigua Federación Socialista de Madrid (FSM), convertida en el PSOE de Madrid, buscando la respuesta correcta sin aproximarse. 30 años que ofrecen material suficiente para un libro y, por supuesto, para un artículo.

"Ser alcalde de la capital española es un reto que cualquier político de mi generación estaría orgulloso de poder desarrollar", dijo en octubre de 2006 el entonces presidente del Parlamento europeo, Josep Borrell, ofreciéndose así para el cargo.

Los fracasos de Zapatero

Borrell es uno de los dirigentes del PSOE que soñó con el puesto. Pero la dirección del PSOE del momento, encabezada entonces por José Luis Rodríguez Zapatero y José Blanco, tenía otros planes. Descabalgó a Trinidad Jiménez, que había fracasado en 2003, y propuso a José Bono la candidatura de Madrid en 2007. Bono se dejó querer, pero finalmente rechazó el regalo envenenado.

Zapatero había sondeado previamente a Javier Solana, pero el ex ministro dio las gracias y siguió a lo suyo. Descartado Solana y descartado Bono, la dirección del PSOE filtró el nombre de la entonces vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, que reaccionó con indignación porque no quería dejar la Moncloa.

A partir de ahí, la confusión fue total. El PSOE comenzó a barajar una larguísima lista que incluía, entre otros, a Gregorio Peces Barba, a Federico Mayor Zaragoza, a Joaquín Almunia y a Manuel Marín. Todos acabaron cayendo de las quinielas y la candidatura de 2007 quedó en manos de Miguel Sebastián

Sebastián protagonizó un descalabro sin precedentes y sólo unos días después dejó el cargo en el ayuntamiento. Era solo un episodio más de la inacabable maldición de los socialistas con la ciudad de Madrid.

El hundimiento con Rubalcaba

El camino a las elecciones de 2011 no mejoró las cosas. Incluso empeoraron debido a la degradación del proyecto socialista en plena crisis económica y al enfrentamiento entre la dirección federal del PSOE y la dirección regional del PSOE de Madrid.

El líder nacional del PSOE del momento, Alfredo Pérez Rubalcaba, logró imponer como candidato a Jaime Lissavetzky, venciendo así las resistencias del PSOE madrileño, que tentó de nuevo a Peces Barba —para entonces ya se le llamaba irónicamente Gregorio "el deseado"— y a la ex ministra Matilde Fernández.

Lissavetzky anotó otro fracaso para el PSOE. Y el tormento continuó. Agotado y sin ideas, el PSOE entregó la candidatura de 2015 a Antonio Miguel Carmona, cuya carta de presentación era ser un tertuliano habitual de La Sexta Noche.

El PSOE se hundió con Carmona a niveles insólitos debido al éxito de Manuela Carmena y de Ahora Madrid (Podemos). Sin embargo, Carmona pudo ser alcalde porque así se lo ofreció la líder municipal del PP, Esperanza Aguirre, para cerrar el paso al universo de Podemos. Lo descartó.

Las apuestas de Pedro Sánchez

La llegada de Pedro Sánchez a la secretaría general del PSOE ha supuesto el ya clásico intento de un líder socialista de solucionar la situación con un fichaje estrella. Antes de moverse Sánchez, el PSOE madrileño se aproximó a Manuel Carmena para acabar con el problema de una tajada. Pero, como es habitual, recibió una negativa.

Sánchez se puso a los mandos de la operación y ofreció el puesto a Fernando Grande-Marlaska y también a Pérez Rubalcaba. Ambos lo rechazaron.

El presidente del Gobierno también contempló el nombre de la ministra de Industria, Reyes Maroto, y el de la presidenta del PSOE, Cristina Narbona. También cayeron.

Había motivos de sobras para colgar el cartel de "Falta personal". Y así llegó el nombre del ex seleccionador de baloncesto Pepu Hernández. Las cosas no pintan bien por el momento: Sánchez ya ha conseguido poner de uñas al PSOE de Madrid.

Un artículo de Marcos Pardeiro

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