La imagen del PP de Santiago toca fondo con otra imputación a Currás y Conde Roa

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El actual alcalde y el anterior están acusados de prevaricación y acoso moral a un policía local

El ex alcalde de Santiago, Ángel Currás

22 de enero de 2013 (23:53 CET)

Cuando Ángel Currás llegó a la Alcaldía de Compostela, las crónicas periodísticas decían que se trataba de un “hombre tranquilo”, poco dado a los escándalos de su antecesor. Sin embargo, la realidad ha resultado distinta. Tras su imputación en la Operación Pokemon, el alcalde de Santiago ha vuelto a ser requerido por la justicia. Una jueza de la capital gallega ha abierto diligencias contra él tras la denuncia de un agente de la policía local al que el concello expedientó. A Currás se le imputan supuestos delitos de prevaricación y acoso moral. Los mismos que al anterior alcalde, Conde Roa.

Esta nueva actuación judicial ha caído como un mazazo sobre el PP gallego, muy centrado en mantener una imagen de honorabilidad y transparencia que los aleje de toda la polémica en la que está inmersa el partido por el caso Bárcenas.

El futuro de Currás


Debido a que la jueza que instruye la Operación Pokemon, Pilar de Lara, no le aplicó medidas cautelares tras su declaración, la pasada semana, el PP no tuvo que enfrentarse a la decisión de marcar el futuro de Currás en el concello. Sin embargo, ahora, con otra imputación más a sus espaldas, la situación puede cambiar.

Desde luego, si los conservadores santiagueses querían iniciar un nuevo camino y dejar los trapos sucios atrás, esta nueva imputación se los recuerda todos. Junto a Currás ha sido imputado su antecesor, Gerardo Conde Roa que, a su vez, dimitió de la Alcaldía hace un año después de ser imputado por un presunto delito de fraude fiscal. La coordinadora municipal de Seguridade, Mar Hinojosa, y el concejal de Seguridade Cidadá, Albino Vázquez, también han sido requeridos por la jueza.

El escándalo de Ángel Espadas

Según fuentes consultadas, en la denuncia, el policía local asegura que recibió presiones de Conde Roa cuando aún era candidato del PP a la Alcaldía de Santiago, en 2011, para que “hiciese desaparecer” el atestado policial relativo al incidente realizado por Ángel Espadas, que figuraba como número tres de la candidatura popular y que fue cazado ebrio y dormido al volante de su vehículo.

El episodio de Ángel Espadas fue especialmente bochornoso debido a que había llevado a cabo numerosas campañas en contra del botellón y el alcoholismo juvenil. En plena precampaña, Conde Roa trató de tapar hasta el final este incidente que acabó saliendo a la luz, entre críticas por una posible filtración a los medios.

Fractura del grupo local


Este nuevo episodio judicial llega a Santiago, con un PP local fracturado entre los seguidores de Currás y los de Paula Prado, quien tras ser ascendida al puesto de portavoz del partido a nivel gallego abandonará en breve el ayuntamiento.

Está previsto que el próximo jueves, 31 de enero, tenga lugar en el ayuntamiento el pleno que solicitó el PSOE para analizar la situación del consistorio tras la imputación del alcalde y la actual concejala de Educación en el caso Pokemon.
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