La estrategia de Pedro Sánchez para recuperar el poder en el PSOE

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El ex secretario general dejará el acta de diputado, y ya no votará este sábado, con la idea de mantener toda la legitimidad ante el próximo congreso del partido

Pedro Sánchez, en la sesión de investidura de Rajoy./EFE/Juan Carlos Hidalgo

Barcelona, 28 de octubre de 2016 (06:00 CET)

Pedro Sánchez tenía un dilema que ha superado. El ex secretario general del PSOE dejará en las próximas horas su acta de diputado en el Congreso, tras muchas dudas y el contraste de opiniones, y ya no votará este sábado en el Congreso en la investidura de Mariano Rajoy.

Con ello mantendrá toda la legitimidad, según apuntan a Economía Digital diversas fuentes socialistas, para poder ser, de nuevo, candidado a la secretaría general, o para formar parte de un equipo que pueda dirigir el partido. En el caso de que mantuviera el acta, y votara en contra de la investidura de Rajoy, desobedeciendo la decisión del comité federal del PSOE, podría recibir fuertes críticas que le invalidarían como líder socialista. Y eso ha pesado en el ánimo de Sánchez y en su estrecho círculo.

La decisión podría comportar que otros diputados afines hicieran lo propio, pero el núcleo de Sánchez entiende que la prioridad es su propia figura, que se ha convertido en un auténtico referente para la militancia socialista, como temía la gestora del PSOE que preside Javier Fernández.


Firmas para forzar un congreso

La decisión de Sánchez le permite tener todas las posibilidades abiertas. Este jueves votó en contra de la investidura de Rajoy, junto a todo el grupo parlamentario. Este viernes deja el escaño, y el sábado ya no vota. Ni desobedece al comité federal, ni se contradice a sí mismo. Ni es forzado a ir al grupo mixto, en una imagen que provocaría, todavía más, los ánimos en la militancia, aunque Javier Fernández ha insistido en que no se tomarán ese tipo de medidas. Con ello rompe la estrategia de los más fieles a Susana Díaz, que esperaban esa reacción, que votara no en la segunda sesión de investidura, para desacreditarlo de cara al inmediato futuro.  

Esa determinación de Sánchez corre en paralelo a la recogida de firmas por parte de las agrupaciones socialistas, que están a punto de tener la suma exigida para forzar un congreso extraordinario, según los estatutos del partido. Este mismo lunes, Sánchez podría anunciar que quiere presentar su candidatura a la secretaría general, con un equipo en el que estaría Paxti López y Josep Borrell, entre otros dirigentes.

¿Tiene realmente opciones Pedro Sánchez? Distintas fuentes consideran que es díficil que Sánchez pueda cohesionar de nuevo al PSOE, pero si tiene alguna posibilidad, ésta pasa por dejar su acta entre las dos votaciones de investidura.


La batalla con el PSC

La gestora del PSOE teme ese paso de Sánchez, porque la intención es que el grupo parlamentario tome las riendas, con Antonio Hernando a la cabeza –que protagonizó este jueves el discurso de réplica a Mariano Rajoy-- y dejar que se calmen las cosas. En el horizonte está el congreso, y el cambio en la dirección, pero –aunque no se desea que se demore-- se quiere esperar varios meses.

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, quiere liderar el PSOE, pero necesita algo de tiempo para recuperar su imagen, después de la tensión acumulada, y de haber protagonizado el golpe de mano en el seno del partido, junto con su hombre en la gestora, Javier Fernández.

El interrogante ahora es cómo actuará esa gestora con el PSC, que mantendrá el 'no' a Rajoy, y con los diputados que se puedan apuntar, entre ellos Margarita Robles y Odón Elorza. En el caso de Pedro Sánchez, sin embargo, el problema será otro, si consigue forzar ese congreso extraordinario.
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