La crisis de Santiago descabeza la política de vivienda de la Xunta

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Hernández deja los deberes a medias en la Consellería y se lleva a la capital a la directora del Instituto Galego de Vivenda

Agustín Hernández en Santiago | EFE

15 de junio de 2014 (00:40 CET)

Las urgencias del Concello de Santiago, sacudido por una crisis institucional sin parangón, serán los retrasos de la Xunta. Ese es al menos el escenario más probable para las tareas pendientes que deja Agustín Hernández en la Consellería de Territorio e Infraestructuras para ir a poner orden en la capital gallega, que suma dos alcaldes imputados, siete ediles inhabilitados y otros dos salpicados por la Operación Pokemon.

Entre los deberes sin hacer o hechos a medias está una vieja promesa del Gobierno de Núñez Feijóo, la nueva Lei do Solo que deberá sustituir a la impulsada por Cuíña en 2002, ya inservible tras encajar ocho reformas. La nueva regulación debería estar en marcha en julio de este año, pero las previsiones más optimistas la retrasan ya hasta finales de 2014. También está pendiente el acoplamiento a Galicia del Plan Estatal de Vivienda 2013-2016. Aunque formulado, faltan por concretar las líneas prioritarias de actuación y las partidas presupuestarias destinadas a ellas. Sin estos dos elementos, la política de vivienda sigue invertebrada.

Las líneas sin dibujar


Y ahora también descabezada. No solo por la marcha del conselleiro, hombre de confianza de Feijóo y ahora también apagafuegos del presidente de la Xunta, sino también por el aterrizaje de la directora del Instituto Galego de Vivenda y Solo en el nuevo equipo de Santiago, mujer de confianza de Hernández.

Teresa Gutiérrez llegó hace un año al IGVS como un perfil técnico y sin demasiada experiencia en materia de vivienda, pero su aclimatación resultó satisfactoria. Sin embargo, el precipitado cambio de aires hace que el bagaje que deja a su espalda sea casi testimonial.

Sin el acoplamiento del Plan Estatal de Vivienda finiquitado, las políticas de rehabilitación, vivienda protegida, fomento del alquiler... quedan como palabras vacías pendientes de articular.

El problema del suelo industrial

Más allá de la otra reforma estructural pendiente, la de la Lei do Solo --que prevé dotar a cerca de 200 concellos de un plan urbanístico actualizado--, Hernández tampoco ha podido culminar su otro gran proyecto en materia de suelo industrial. Tras unificar los Xestur, abaratar el precio de las parcelas y lanzar un programa de financiación para ayudar a la instalación de empresas, está por ver si la fórmula funciona y se encuentran ocupantes para los cerca de 2,5 millones de metros cuadrados excedentes que acumula el Gobierno gallego.

En esta misión deberían jugar un papel importante las inmobiliarias, a quien la Xunta otorgó poderes para que le echasen una mano en la tarea de comercializar suelo y colocar parcelas. El convenio no se ha firmado. Será el relevo de Hernández en la Consellería el que ponga la rúbrica al acuerdo si lo considera oportuno.

Feijóo, se la juega

Tal parón solo está justificado por la magnitud de la crisis de Santiago y por la decisión de Núñez Feijóo de apagar el incendio y frenar el desgaste sufrido por el partido en la capital gallega. La clave también es política. El batacazo de las Elecciones Europeas elevó la urgencia y las encuestas internas del PP, que no trajeron buenas noticias a San Caetano, también.

Agustín Hernández, muy valorado en el seno del partido, ejercerá de bombero y todo hace indicar que se la jugará en las próximas municipales. De los últimos coletazos de su gestión queda la fusión de los cuatro Xestur provinciales y la puesta en marcha del Plan Director de la Red Natura. Un proyecto polémico que le valió no pocas críticas y la denuncia del colectivo Salvemos Cabana ante la Unión Europea.
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