La abdicación del Rey divide Galicia

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El PSdeG se sale del guión y agita el debate sobre el modelo de Estado junto a AGE y BNG, que reclaman en las calles la República

Xosé Ramón Gómez Besteiro, Xavier Vence y Xosé Manuel Beiras

03 de junio de 2014 (03:11 CET)

Nuevos tiempos para el Estado español y nuevos debates en Galicia, donde emergió con fuerza sorprendente la discusión sobre la continuidad de la Monarquía y la necesidad de un referéndum para que los ciudadanos decidan.

No es un discurso nuevo para AGE y BNG, que en clave nacionalista o en clave “rupturista”, como le gusta decir a Xosé Manuel Beiras, ondearon la bandera republicana en Galicia, junto a miles de ciudadanos que salieron a las calles el mismo día que abdicó don Juan Carlos.

Se salió del guión, en cambio, el PSdeG, incluso del marcado por el propio PSOE. Gómez Besteiro, el secretario xeral de los socialistas gallegos, no rehuyó el debate, al contrario, apostó por afrontarlo “como una evolución en nuestro sentir democrático", dejando perplejos a algunos de sus compañeros de partido.

¿Cambio de discurso?


“No podemos cerrar la puerta a esa reforma (de la Constitución) y analicemos las cuestiones que nos preocupan como sociedad, sin ningún tipo de perjuicio. La gobernanza económica es fundamental en este momento, la organización del territorio es fundamental y la jefatura del Estado también es un tema que puede estar dentro de ese debate y debe de estar”, dijo Besteiro, dejando al PPdeG solo en el lado de las fuerzas políticas gallegas que abogan por la sucesión automática de la corona en el Príncipe Felipe.

“Con lo que está lloviendo y ponerse a hacer mudanzas”, replicaba un destacado miembro socialista, que recordaba que tal debate no se planteaba desde hace casi 40 años cuando el PSOE, un partido republicano, aceptó el pacto constitucional. Pero lo cierto es que el líder del PSdeG lo planteó, acercándose unos centímetros al discurso de AGE, que lleva en el ADN la participación ciudadana. El análisis rápido y desde dentro del propio partido hacía alusión precisamente a AGE y a Podemos, a los movimientos sociales como el 15-M o las mareas blancas y al batacazo del bipartidismo en las elecciones europeas como síntomas suficientes para alumbrar un nuevo discurso. Lo necesita el PSdeG, para completar el proceso de renovación que ahora afronta el PSOE, pero muchos consideran que no es el momento de "abrir estos melones".

El problema de regenerar la institución

Más sencillo lo tenía AGE, formación capaz de defender que se deposite el poder de decisión en los ciudadanos, que se abra un proceso constituyente hacia la III República y que se convoque un referéndum para que Catalunya, País Vasco y Galicia decidan su encaje o su independencia del Estado español. Para Alternativa Galega de Esquerdas el verdadero problema es el “cambio de un Borbón por otro”, en palabras de Xosé Manuel Beiras. La lectura, similar a la que hace el BNG, es que se produce un renovación de la institución monárquica sin plantear un verdadero cambio en el modelo de Estado, algo incompatible con su programa político.

Miembros de AGE y BNG acudieron a la concentración en Santiago a favor de la República y a favor de una república gallega. El portavoz nacional del Bloque Nacionalista Galego, Xavier Vence, llamó a “acabar con la herencia del franquismo” y calificó el relevo en la corona como “un cambio cosmético” frente a una ciudadanía que “reivindica más democracia”. Para ambas formaciones hay una distancia capital entre regenerar la institución y regenerar la democracia.

En las movilizaciones, en numerosas ciudades gallegas, participaron buena parte de las xuventudes socialistas.

Odas al Rey hasta de Inditex

Así se conformó la inesperada unión de la oposición para agitar el debate sobre el modelo de Estado. No hubo réplicas, solo posicionamientos. Y el del PPdeG fue el esperado. Núñez Feijóo, a quien pilló la abdicación y la crisis de Santiago nada menos que en Japón, realizó una declaración en la embajada española del país nipón para ensalzar la figura del monarca saliente. Y también la del Príncipe Felipe, de quien dijo que tenía una vínculo especial con Galicia.

Junto a los populares, empresarios gallegos e instituciones alabaron la figura del monarca. Incluso Inditex, a través de su presidente, Pablo Isla, destacó la labor de don Juan Carlos en la “modernización política y económica de España”. Más que eso, Isla aseguró que su labor de “estabilidad institucional y modernización” está asegurada en el tiempo “en la figura del futuro rey Felipe VI”.

Son las dos caras que ha dejado la abdicación que, sin pegarse en el cuadrilátero, han evidenciado distintos posicionamientos para el futuro inminente de España y de Galicia.
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