Gonzalo Pérez Jácome / EFE

Pérez Jácome, el político que vino a acabar con Baltar

El pacto entre el PP y Democracia Ourensana sacrifica al alcalde Jesús Vázquez, sostiene el vivero de votos de Feijóo y encumbra al hostigador de Baltar

El PP y Democracia Ourensana han llegado a un acuerdo para gobernar el Concello de Ourense y la Diputación. La necesidad de activar el Plan Xeral de Ordenación Municipal, de aprobar presupuestos y de continuar desarrollando el termalismo en una urbe que lleva cuatro años prácticamente paralizada son los argumentos que, sostienen los firmantes, han servido de principios inspiradores al pacto, que deja la ciudad en manos de Gonzalo Pérez Jácome y la Diputación en las mismas en las que estaba, Manuel Baltar.

Para el que será nuevo alcalde de Ourense es un éxito rotundo después de perder un edil en las elecciones y quedarse como tercera fuerza política. Jácome ya intentó en dos ocasiones armar una moción de censura para alzarse regidor en el anterior mandato, descabalgando, precisamente, al popular Jesús Vázquez. El alcalde en funciones es el sacrificado del acuerdo. Llegó a Ourense por mandato de Alberto Núñez Feijóo y nunca tuvo el respaldo del baltarismo. Sobrevivió mimado por el presidente de la Xunta, quien lo erigió como el mejor alcalde de una ciudad gallega –era el único del PP--, y totalmente bloqueado en la acción de Gobierno, sin capacidad para controlar internamente al partido y desquiciado por una oposición que tenía en Jácome al principal estilete.

Pérez Jácome pidió el voto para acabar con los Baltar

El acuerdo no es tan antinatural ideológicamente, pues Democracia Ourensana lleva como lema que no es de derechas ni de izquierdas, sino de Ourense. El partido se asienta en ese localismo sin que parezca haber un sistema de ideas detrás. Propugna mejoras en la gestión para favorecer a los intereses de la ciudad y critica con rabia a todos los demás. Con esas armas, Gonzalo Pérez Jácome pasará del negocio familiar, la tienda de música Jolper, a presidir los plenos del Concello de Ourense.

Lo que llama la atención del pacto es que Jácome se había presentado a los votantes como el baluarte para desalojar a “la saga de los Baltar”. Así lo defendía durante la campaña, después de llamar de todo al actual presidente de la Diputación, desde el recurrido “cacique” hasta “pequeño Nicolás” por su gusto por los selfies.

En 2016, Jácome propuso en una moción colocar retratos de Baltar en todos los colegios, “o, en su defecto, un busto representativo”, para burlarse del líder de los populares ourensanos. Ese mismo año, Democracia Ourensana denunció ante la Fiscalía a la Diputación, con Baltar al frente, por cohecho, financiación ilegal y malversación. El partido también se personó como acusación popular en la imputación por acoso sexual del presidente de la Diputación, que fue finalmente archivada. Todas estas iniciativas las documentó Pérez Jácome en la televisión local Auria, que utiliza como medio de difusión de sus propuestas y reproches.

El bastión de las mayorías absolutas de Feijóo

A pesar de todos los enfrentamientos, las matemáticas acercaron a ambos líderes, que acabaron firmando una entente para gobernar en Concello y Diputación. Retener la institución provincial era clave no solo para Baltar, sino también para Feijóo, pues los votos del rural ourensano sostienen su mayoría absoluta en la Xunta, cada vez con más dificultades por el hundimiento del PP en las ciudades.

De hecho, la otra consecuencia del acuerdo es que los populares no gobernarán en ninguna de la siete urbes gallegas.

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