Santiago Abascal se dirigió a los asistentes al mitin de A Coruña que no pudieron entrar en el abarrotado auditorio de Palexco / ED

Galicia, sin voz y sin Vox

El llenazo de Abascal en A Coruña solo eran fuegos artificiales; el BNG duplica votos, pero se queda fuera del Congreso

En las últimas elecciones generales la aspiración de los partidos de la izquierda era aglutinar el voto rupturista y nacionalista para consolidar un grupo propio en el Congreso. El BNG se desmarcó de la alianza de En Marea y los diputados obtenidos acabaron absorbidos en el océano de Unidos Podemos por decreto de la Mesa del Congreso.

En cuatro años cambió todo. En Marea se partió en pedazos y el BNG reclamó para sí mismo la potestad de dar voz a Galicia en el Congreso sin que las decisiones estén sometidas a la dinámica de los partidos estatales. Fuera por la primera causa o por la segunda, los votos de la formación nacionalista se duplicaron, pasando de 45.252 a 93.810. La mejoría fue totalmente insuficiente. El BNG, que llegó a tener más apoyos que el PSOE en Galicia, se ha convertido en una fuerza intrascendente, especialmente castigada cuando se trata de unas elecciones generales.

Ana Pontón, la portavoz nacional, se quedó con la “remontada” y solamente reconoció que la “poralización de la campaña” y el “voto útil” hicieron muy difícil presentar un debate “en clave gallega”. “Sabemos que nuestro país va a necesitar un BNG fuerte para defender nuestros intereses; vamos a seguir trabajando con humildad, sabiendo poner por delante los intereses de Galicia", aseveró.

En esta legislatura no habrá grupo gallego ni representantes de partidos de Galicia con excepción de los dos que sacó En Común, la alianza entre Esquerda Unida, Podemos Galicia y Equo. En la práctica son dos diputados más de Unidas Podemos, con Yolanda Díaz y Antón Gómez-Reino, ambos afines a Pablo Iglesias,  como representantes.

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Ana Pontón hace la valoración de los resultados electorales del BNG en Santiago / E.P.

El gatillazo de Abascal

Uno de los consuelos de Ana Pontón fue que las derechas no suman y la extrema derecha no rasca nada en Galicia. Parecía impensable cuando Santiago Abascal se dio un baño de masas en A Coruña el pasado 22 de abril, retando a Feijóo megáfono en mano: “Y decía Feijóo que Vox y que Abascal no tenían cabida en Galicia. ¡No hay auditorios lo bastante grandes!”, proclamaba el líder de Vox.

La formación de ultraderecha se queda sin representantes por Galicia al quedar como sexta fuerza, por debajo del BNG. Su relevancia radicó en restarle votos al Partido Popular. Curiosamente, tanto en el País Vasco como en Cataluña y Galicia, los votos a fuerzas nacionalistas o independentistas aumentaron en las elecciones que irrumpió Vox. En el caso gallego, el 20% de los votantes que se mueve entre la izquierda rupturista y el nacionalismo se fue mayoritariamente para En Común. De nada sirvió, pues el PSOE no permitió que se le escapara ni una papeleta a su izquierda. 

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