Galicia esconde más de 100 vertederos ilegales de la construcción

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Arcodega denuncia la falta de control por parte de las administraciones y alerta del grave riesgo para el medio ambiente que supone la proximidad de estos depósitos a los cursos fluviales

Vertedero de Campomarzo, en el concello de Silleda

en A Coruña, 05 de junio de 2016 (01:00 CET)

Este domingo se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, aunque Galicia en este sentido cada vez tienen menos que festejar. Semanas después del incendio que arrasó buena parte de un vertedero de neumáticos en la localidad toledana de Seseña, la población parece haberse concienciado de los riesgos que acarrea una incorrecta gestión de los residuos y ha comenzado a denunciar.

La Asociación Profesional de Recicladores de Residuos de Construcción y Demolición de Galicia (Arcodega) tiene inventariados más de un centenar sólo de su ámbito, los residuos de construcción y demolición (RCD), y varios de ellos son de dimensiones considerables.

Desde la asociación apuntan, para destacar la gravedad de la cuestión, que en todas las comarcas gallegas hay al menos un vertedero. El problema es que, en ocasiones, las empresas son aparentemente legales, pero sus prácticas pueden ser consideradas como un delito grave por su especial repercusión sobre el medio ambiente. "Muchas utilizan el subterfugio de la autorización de planta de RCD para aceptar escombros que luego no tratan, así como residuos industriales", que tienen sus propias plantas de tratamiento, señalan estas mismas fuentes.

Con permiso, pero sin gestión

Un ejemplo de ello son las instalaciones de la empresa de extracción de áridos de Campomarzo en Bandeira, que, pese a figurar el Registro de Gestores de Residuos de Galicia, "acepta y vierte residuos de todo tipo" que luego no trata, sino que entierra en una cantera que carece de cualquier tipo de aislamiento del suelo, sistema de depuración o captación de lixiviados, lo que supone una severa amenaza para un paraje próximo tan espectacular como son las cataratas del río Toxa.

Otro caso similar es el de la cantera de la empresa Armacón en el concello de San Sadurniño. La propia Xunta reconoce en un escrito de respuesta a una denuncia de Arcodega que en la cantera existe una planta de valoración de residuos de construcción y demolición "con claros signos de abandono". A pesar de ello, los camiones no dejan de entrar y de verter su carga, que es de lo más variopinto.

Fraude económico

Pero el caso más sangrante, que acaban de descubrir con la ayuda involuntaria de la Xunta, es el de Lugo. En la respuesta de la Consellería de Medio Ambiente a otra denuncia de Arcodega, en este caso en Monforte, el Ejecutivo gallego menciona a la empresa MV Gestión Lugo, que es el nombre con el que está trabajando la Asociación de Promotores y Empresas de la Construcción de Lugo.

Arcodega pudo constatar que la empresa en cuestión no figura en el listado de la Consellería como gestor autorizado de residuos de construcción y que, a pesar de ello, recibe desde hace años millones de kilos de residuos que se quedan sin tratar. En este sentido, la asociación ve en estas prácticas un fraude económico, dado que las empresas que las realizan no pagan los costes de su gestión, entre 8 y 10 euros por tonelada.
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