Galicia afronta el fin de la cuota láctea entre los diez grandes productores de la UE

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Empresas y expertos defienden la capacidad del sector agrícola para competir en Europa, pero lamentan el número de hectáreas improductivas

De izquierda a derecha, José Luis Antuña, Julián Rodríguez, Daniel López y Javier García| ED

25 de septiembre de 2014 (04:29 CET)

El rural gallego se sacude los complejos. En un momento de cambio en las reglas del juego, con el arranque de la nueva Política Agraria Común (PAC) y el fin de la cuota láctea, empresarios y expertos han puesto en valor las capacidades del sector agrícola y ganadero para competir en el nuevo escenario europeo, “en el que el problema será el volumen de producción, no el precio”, en palabras del director xeral de Feiraco, José Luis Antuña.

Más allá de radiografiar las debilidades del rural, como el impacto de la crisis demográfica, entre otras, el debate Galicia en clave económica, organizado por Economía Digital junto a la Deputación de Lugo y el Grupo El Progreso, ha inyectado optimismo para el futuro. La comunidad llegará a la última estación de la cuota láctea, que desaparecerá en 2015, entre las diez regiones europeas con mayor producción. Galicia es, por descontado, el primer productor español, acaparando cerca del 40% de la leche, a pesar del dramático descenso de las explotaciones ganaderas de los últimos años. Solo en 2013 desaparecieron 1.740 explotaciones de vacuno.

¿Hay futuro?

Pero en el salón de actos de la Biblioteca Municipal de Vilalba, ante casi un centenar de personas, el director xeral de Feiraco apostó claramente por el potencial del sector agrícola. “¿Quién tiene futuro? Un estudio europeo decía que las regiones que tienen cultura productiva, capacidad industrializadora y acceso a los centros de consumo. Parece que en Galicia tenemos las tres”, afirmó José Luis Antuña. “El problema es que pensamos mucho en producir y muy poco en comercializar”, matizó.

Antuña demandó a la Xunta medidas políticas estables, que duren más de una legislatura, pidió una estrategia global para un sector que, a su juicio, necesita pensar en el mercado europeo y no solo en España o Galicia; y, finalmente, detectó como uno de los principales problemas el número de hectáreas vacías, improductivas o sin carga ganadera.

Contra la crisis demográfica

El terreno inerme, el “potencial ocioso”, protagonizó también la intervención del sociólogo Daniel López, que enfocó su discurso a “cómo dar un futuro a nuestro pasado”, al campo ahora despoblado. El que fuera subdirector xeral de Inclusión Social de la Xunta llamó a romper los prejuicios y complejos con los que habitualmente se radiografía al rural gallego. “Parece que ser de aldea es una maldición y los paraísos, en realidad, no están en los suburbios de las ciudades”, apuntó.

Como contraposición a esta idea, recordó que “Galicia está identificada en Europa como zona que produce alimentos de calidad”, lo que supone una marca a potenciar y sobre la que desarrollar el emprendimiento y el dinamismo económico. Queda mucho trabajo por hacer para ello y López también formuló sus demandas o, cuando menos, señaló los puntos clave, como el papel de los inmigrantes, la necesidad de vertebrar el territorio con una red de comunicaciones apropiada y las posibilidades que ofrece la tecnología para comercializar productos y conectar personas.

Un terreno por explorar

Quizá una buena muestra de estas posibilidades sea la que desarrolla la agricultura ecológica, que a pesar del importante crecimiento experimentado en los últimos años, en Galicia continúa en una fase epidérmica en comparación con otras regiones españolas.

La superficie certificada en la comunidad alcanzaba a cierre de 2013 las 15.670 hectáreas, siendo la leche y el vacuno los productos predominantes. En productos ecológicos, las conservas están al alza, pero Galicia tiene un importante déficit de hortalizas, según explicó el secretario del Consello Regulador de Agricultura Ecolóxica de Galicia, Javier García.

"Un consumidor está dispuesto a pagar entre un 15-17% por un alimento de origen ecológico. Los márgenes que se mueven en la agricultura ecológica son mayores porque hay más demanda que oferta”, apuntó García.

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