Feijóo recurre a Agustín Hernández para atajar su primera gran crisis en el partido

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El conselleiro de Medio Ambiente sustituirá como alcalde de Santiago a Ángel Currás, que dimitió forzado por el PP tras los escándalos de corrupción

Ángel Curras anuncia su dimisión como alcalde de Santiago | EFE

09 de junio de 2014 (22:37 CET)

En mayo de 2011, Gerardo Conde Roa se convirtió en el primer alcalde del PP en Santiago desde la llegada de la democracia. Ganar la plaza compostelana fue toda una victoria para un partido que ese año, ya con Alberto Núñez Feijóo en la Xunta, tiñó de azul la gran parte de los ayuntamientos de Galicia, dominados hasta entonces por las alianzas entre PSOE y BNG. No obstante, casi desde el inicio, la corporación municipal se convirtió en un quebradero de cabeza para la formación de la gaviota. Asediada por los casos de corrupción –llegaron a estar imputados 10 de 13 ediles-- el último capítulo se firmó este lunes con la dimisión del actual regidor, Ángel Currás. El presidente gallego ha dado un golpe de timón para acabar con los escándalos y ha optado por colocar al frente del Ayuntamiento a uno de sus hombres fuertes en el Gobierno gallego, el conselleiro de Medio Ambiente e Infraestructuras, Agustín Hernández.

Estaba previsto que a las seis de la tarde, Currás, ofreciese una rueda de prensa en la que daría a conocer los nombres del nuevo equipo de Gobierno. La semana anterior había sido muy agitada. Siete concejales se habían visto forzados a dimitir, inhabilitados por una sentencia judicial que los condenó por prevaricación. A estas bajas se sumaron las de otros dos ediles imputados en la Operación Pokémon. Sin embargo, el político compostelano anunció que abandonaba su cargo y que, de momento, dejaba “aparcado” el nuevo equipo que había diseñado.

Feijóo coloca a su hombre fuerte

Si bien la dimisión de Currás no fue una gran sorpresa debido a la presión que el partido ejercía sobre él desde las últimas semanas para forzar su marcha, el parche de Feijóo si fue todo un revulsivo. Pocos podían imaginarse que el presidente gallego prescindiría en la Xunta de uno de sus hombres mejor valorados, Agustín Hernández, que en 2011 fue incluido de manera prácticamente testimonial en la candidatura popular al concello de Santiago. De este modo, el mandatario gallego trata de reconducir la crisis de imagen sin precedentes generada en Santiago y asegurarse la capital de Galicia de cara a las municipales de 2015.

Desde que llegó a la Xunta, en marzo de 2009, Feijóo no se había visto en una crisis semejante. En el discurso que lo llevó a San Caetano, el popular siempre destacó la unidad del partido en Galicia. Desde el Gobierno lanzó duras críticas contra el PSOE por mantener a un alcalde en Lugo, Xosé López Orozco, con varias imputaciones a la espalda. Cuando la Pokémon saltó a la luz, el PP, que enseguida retiró a su primer alcalde imputado en la causa, el de Boqueixón, atacó con saña al regidor ourensano Francisco Rodríguez, socialista, que también acabó por dimitir.

Una crisis que comenzó con Conde Roa


En todo este tiempo Feijóo supo capear todas las crisis del partido. Se mantuvo diferenciado del PP central cuando tuvo que hacerlo para evitar que los problemas de Rajoy pudiesen desgastarlo a él y pasó de puntillas por la Gürtel, la Orquesta, o cuando cargos del partido en Galicia se vieron envueltos en casos judiciales, como el ex presidente de la Diputación de Ourense, José Luis Baltar. Pero no pudo esquivar la presión mediática en Santiago.

En abril de 2013 tuvo que forzar la dimisión de Gerardo Conde Roa después de la que Fiscalía se querellase con él por defraudar 291.000 euros a Hacienda. El regidor cedió el cargo a Currás, a pesar de que la dirección del partido prefería a Paula Prado (que, también relacionada con la Pokémon, la semana pasada dimitió como portavoz del partido). Pero el nuevo alcalde también le salió rana.

Currás, el recambio que salió rana

Además del hecho de que nueve concejales abandonaron la corporación en menos de dos semanas salpicados por escándalos de corrupción, el alcalde tiene a sus espaldas dos imputaciones. En el caso Pokémon se le acusa de tráfico de influencias. Por otro lado, un juzgado de Santiago tiene abierta otra causa contra él por acoso laboral contra un policía local que, en su día, denunció a un miembro del PP al que sorprendió bajo los efectos del alcohol durmiendo en su coche en una rotonda.

Las incógnitas

Ahora, tras presionar también para que Currás dimitiese, el PP ha puesto toda la carne en el asador. Coloca a un valor en alza del partido, Agustín Hernández, pero deja descabezada la consellería de Medio Ambiente e Infraestructuras. Justo de Benito, secretario xeral de Calidade e Avaliación Ambiental, suena como recambio.

Queda por saber si Currás abandonará también su acta de concejal y si Hernández aprovechará los nombres de la lista confeccionada por el alcalde saliente para reorganizar el Gobierno local.
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