Pablo Casado y Alberto Núñez Feijóo / EFE

Feijóo huye de Casado y Álvarez de Toledo para afrontar las elecciones

El presidente de la Xunta obvia las directrices Génova para marcar su perfil más moderado tras el choque interno por la naufragada alianza con Ciudadanos

Alberto Núñez Feijóo compara proyectos y prefiere el suyo. El presidente de la Xunta avanza hacia sus cuartas elecciones autonómicas marcando distancias con Génova, más incluso que cuando Mariano Rajoy y su equipo capeaban como podían los casos de corrupción.

El mandatario autonómico muestra abiertamente sus discrepancias con la línea del partido, hasta el punto de intercambiar reproches en público con la portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo. El choque no tiene sentido para unos ni para otros, pero Feijóo marca perfil propio, va a su aire. Y ninguna de las dos cosas complace a la dirección del partido, especialmente cuando cuestiona posicionamientos políticos.

Ni pactar con Ciudadanos ni copiar el discurso de Vox

Álvarez de Toledo, un perfil que no genera consenso internamente, recalcó tras el encontronazo que tampoco a ella le gustan algunas intervenciones del presidente de la Xunta y que las críticas sobre “su idoneidad” para el cargo no influyeron en su nombramiento como portavoz, por lo que se siente igual de apoyada. Entre los críticos de entonces estaban los populares gallegos, que tampoco respaldaron a Casado en su carrera a la presidencia.

El camino hacia las elecciones del 12 de julio está también marcado por los comicios previstos para abril que aplazó el coronavirus y las presiones que llegaron a Galicia para un pacto con Ciudadanos. Feijóo lo rechazó contra la estrategia del partido por más que la formación naranja se conformara con asegurar el escaño de su candidata en la comunidad, Beatriz Pino. “Está más preocupado por las presiones de su partido que por la oposición”, decía entonces un integrante del PP gallego sobre el presidente de la Xunta.

Núñez Feijóo, en solitario

Para la segunda vuelta de la campaña, el mandatario autonómico ha reafirmado su posición. Feijóo, un arrepentido de la foto de Colón con Vox y Ciudadanos, navegará en solitario, con el discurso moderado que exhibe en los últimos años, alejado de Álvarez de Toledo, de Casado y del candidato que, hace más de una década, ganaba sus primeras elecciones tras manifestarse con asociaciones como Galicia Bilingüe, próximas a los postulados de Vox sobre política lingüística.

Tampoco esta vez se espera un desembarco masivo de la dirección del partido en Galicia. La campaña se prepara con la perspectiva de un acto con Pablo Casado. Estará con seguridad Ana Pastor. Quizá el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, con quien Feijóo tiene buena relación. Y poco más.

El presidente de la Xunta considera que es suficiente con la gestión realizada, engalanada por la baja incidencia del coronavirus en la comunidad, y con poner a Galicia en el centro del discurso. "Galicia é moito" era el lema preparado para la campaña. 

Además de las discrepancias respecto a la estrategia política del partido, a la independencia del presidente de la Xunta respecto a Génova contribuye que, probablemente, estas sean sus últimas elecciones tras cerrar la puerta a un eventual traslado a Madrid en 2018, cuando renunció a competir por suceder a Mariao Rajoy. También que las encuestas vaticinan que logrará una nueva mayoría absoluta con un par de diputados de margen. El plan es ese para, en los dos últimos años de mandato, planificar una sucesión tranquila. "Sin mayoría absoluta no será más presidente de Galicia", dijo el miércoles el líder de los populares gallegos. 

Un artículo de Rubén Rodríguez

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