El viceministro que deslumbró a Cristina

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Ex líder estudiantil y amigo íntimo del hijo mayor de la presidenta argentina, Axel Kicillof ha pasado de ser un desconocido viceministro a convertirse en uno de los políticos argentinos bajo la lupa internacional. El hombre que diseñó el plan para la expropiación de YPF visita el Palacio Presidencial al menos tres veces por semana y presume de tener cautivada a la Fernández

21 de abril de 2012 (14:32 CET)

La confesión en una reunión entre amigos en Diciembre pasado hizo saltar muchas alarmas dentro del gobierno argentino. “A Cristina la tengo hipnotizada”. La declaración inocente de Axel Kicillof en un círculo íntimo, y publicada por el Diario Clarín hace pocos días, desveló la seguridad con la que se mueve el viceministro de 41 años en los predios del poder en Argentina.

La confesión fue desmentida días después por sus allegados a través del diario afín al Gobierno, Página 12, pero la imagen del nuevo hombre consentido de la presidenta ya había hecho mella en la clase política opositora y en los medios de comunicación que no dudaron en presentarlo como el hombre que pasea con total confianza por los despachos presidenciales.

El viceministro, que nunca lleva corbata y que luce unas espesas patillas muy de moda en los años setentas, ya era valorado durante el gobierno de Ernesto Kirchner pero el expresidente “le marcaba la cancha”, según los integrantes del gobierno. Con la muerte de Kirchner, Axel Kicillof, conocido como Ax en su círculo íntimo, comenzó a moverse con total soltura y llegó a opacar a su propio jefe, el ministro de Planificación Julio de Vido, que en privado se ha mostrado crítico con las ideas de Kicillof.

El portavoz elegido

Los ejecutivos de Repsol que negociaron con el Gobierno argentino antes de la expropiación contaron que Kicillof era el más duro de los portavoces de Cristina Fernández pero también el más firme en sus posiciones y el único que no cambia para agradar a sus interlocutores. “Está claro que tiene ideas dogmáticas”, confesó uno de los ejecutivos al diario La Nación.

Según estas declaraciones, Kicillof también era el negociador que utiliza palabras más duras. “No le vamos a pagar a Brufau lo que pida por Repsol”, dijo desafiante ante los parlamentarios argentinos. Los diarios locales aseguran que Kicillof visita al menos tres veces a la semana a la presidenta en la Casa Rosda.

Fundador del grupo estudiantil TNT (Tontos pero No tanto) y economista graduado con honores, ha desmentido su admiración a Marx y su vena radical. “Sólo defiendo los intereses de Argentina”, concluyó en su última intervención.
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