Imagen de archivo de Santi Abascal | EFE

Feijóo asume el riesgo de acabar en manos de Abascal

Vox, sin candidato y estructura en Galicia, concurrirá a las elecciones con posibilidades de sacar un diputado decisivo por A Coruña

Vox anunció este martes que concurrirá en solitario a las elecciones de Galicia y el País Vasco. A pesar de las carencias del partido en cuanto estructura territorial y del corto plazo para armar las listas, descarta alianzas como las que propone Ciudadanos. Como le sucedió al partido de Albert Rivera en las autonómicas de 2016, la formación de extrema derecha competirá por marca y con el impulso que le otorgan los buenos resultados obtenidos en las últimas generales, donde recolectó casi 115.000 papeletas en Galicia.

Pese a la falta de portavoces reconocibles en el territorio, el papel de Vox se antoja determinante en el lado derecho del tablero político. No solo por los votos que pueda restar al PP. También las encuestas internas de los partidos dan posibilidades a la ultraderecha de obtener representación por A Coruña. Fue en esa provincia donde logró su mejor resultado el pasado noviembre, quedándose a 8.000 votos del escaño.

La posible entrada de Vox en el Parlamento gallego no sería más que una anécdota de no ser por las previsiones de un resultado ajustado entre los bloques de derecha e izquierda. Alberto Núñez Feijóo, que este martes confirmó su candidatura a la reelección, arranca la campaña con una previsión de entre 36 y 39 diputados (la mayoría absoluta está en 38), por lo que podría necesitar al partido de Santiago Abascal para repetir en San Caetano.

Sería toda una paradoja, pues el presidente de la Xunta ha representado en el último año el ala más centrista del PP y más distante de las tesis de la extrema derecha. De hecho, el diputado popular Alberto Pazos Couñago afirmó en enero en el Parlamento de Galicia que su partido "nunca" pactará con Vox en Galicia. 

Feijóo no prevé confrontación con el partido de Abascal durante la campaña y considera que la oposición amplifica el discurso de Vox conscientemente. El objetivo del PP es otro y apunta a movilizar el voto tradicional del PP en el rural de Lugo y Ourense y a absorber las papeletas que, previsiblemente, perderá Ciudadanos.

Podemos mueve ficha

Mientras el PSdeG prepara el desembarco de Pedro Sánchez y de ministros en Galicia para arropar a Gonzalo Caballero, la izquierda otrora agrupada en En Marea da los primeros pasos para armar una candidatura. El adelanto electoral coge al espacio totalmente roto y con la alianza entre Podemos e Izquierda Unida como único núcleo.

El primero en abrir la puerta a optar a la Xunta ha sido el líder de la formación morada en Galicia, Antón Gómez-Reino. Afín a Pablo Iglesias, se hizo con el liderazgo de la formación morada en Galicia al derrotar en las elecciones internas a Carolina Bescansa.

La opción de Gómez-Reino es la más cómoda para Iglesias a la hora de consolidar la relación con el PSOE en el Ejecutivo central y no tener episodios de rebeldía en las autonomías, significativamente en Galicia, que está pendiente de la solución para Alcoa y las electrointensivas y del plan de transición y reindustrialización ante el desmantelamiento de su industria térmica.

Por otro lado, la candidatura de Antón Gómez-Reino también permitiría a Podemos colmar parte de su deseo por dominar el espacio que en su momento ocupó En Marea. Ante el previsible retorno del voto nacionalista y galleguista al BNG, la formación morada entiende que su peso en la alianza respecto a otras fuerzas, como Anova, se ha intensificado, lo que implica ocupar los puestos cabeceros en las listas. Estas formaciones, así como la Esquerda Unida de la ministra Yolanda Díaz y las mareas municipalistas, anunciaron negociaciones para intentar armar una candidatura conjunta de cara al 5-A.

Un artículo de Rubén Rodríguez

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