El sistema de Bélgica: multas a los ciudadanos por sacar mal la basura

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Expertos califican de “estado policial” a Bruselas en comparación con Galicia, pero reconocen que las sanciones ayudan a reducir la producción de residuos y mejorar el reciclaje

Contenedor y bolsas de basura reglamentarias en Bruselas

11 de junio de 2014 (05:21 CET)

Juan Manuel Revuelta, director de la Fundación Finnovaregio, tiene una amplia experiencia en el marco de las instituciones europeas y ha recorrido no pocos países del viejo continente. Sin embargo, en una de sus incursiones, se vio sorprendido por las agresivas miradas que le dirigían los viandantes. Se disponía a depositar en el contenedor una bolsa de plástico, como las de los supermercados.

Tal acción, supone una infracción en Bruselas penalizada con una multa. La historia la contaba el propio Revuelta en el debate organizado por Economía Digital y Sogama en Santiago sobre la gestión de residuos. En la comparación de Galicia, Revuelta reconocía que la capital belga podría parecer un “estado policial”, pero que el sistema de multas ayudaba a que los ciudadanos separasen correctamente la basura y que, incluso, produjesen menos residuos.

Las tres bolsas

Entre otros motivos, porque en Bruselas solo hay dos días a la semana en los que se realiza la recogida de residuos. Lógicamente, el gasto para la administración se reduce drásticamente. Pero ello también implica que los ciudadanos no pueden sacar la bolsa a cualquier hora y en cualquier momento.

De hecho, tampoco sirve cualquier recipiente. Hay tres tipos de bolsas, la blanca para residuos orgánicos, la azul para plástico y aluminio, y la amarilla para papel y cartón, aunque en este caso también se puede utilizar una caja de cartón (como en la foto). Excepto en el caso de la orgánica, el resto de envases son transparentes para que se pueda comprobar que se ha separado correctamente los residuos. De lo contrario, también es motivo de sanción.

Cuidado con los sobres

Estas medidas, han conseguido elevar el porcentaje de reciclaje --porque la separación es más eficiente-- y rebajar la producción de residuos de las familias, que tienen que comprar las bolsas reglamentarias destinadas a ese fin y están limitadas por la frecuencia de recogida.

Pero además, las autoridades pueden abrir las bolsas en caso de detectar infracciones. El sobre de una carta basta para apuntar al culpable de sacar mal la basura e iniciar un proceso sancionador.
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