El Rey reclama las “reformas necesarias” que garanticen la unidad de España

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DISCURSO DE NAVIDAD

24 de diciembre de 2013 (22:01 CET)

El Rey Juan Carlos ha querido encarar de forma directa el problema más importante de la política española, el que representa el desafío del movimiento independentista en Catalunya. Y, aunque el Gobierno central sigue sin asumirlo de forma explícita, lo ha hecho a través del Jefe del Estado.

El Rey, en su discurso de Navidad, ha reclamado a todos los dirigentes políticos, del conjunto del Estado, y a los dirigentes catalanes, que busquen acuerdos que “beneficien a todos” y que hagan posible “las reformas necesarias para afrontar el futuro”.

¿Eso implica una reforma de la Constitución? Ese es uno de los retos que deberán asumir las principales fuerzas políticas de ámbito estatal, el PP y el PSOE. El Rey, en todo caso, no lo ha dado por hecho, al entender que se puede llegar a acuerdos políticos que no necesariamente deban entrar en la modificación del orden constitucional, que él, personalmente, se ha comprometido a seguir respetando.

Reconocimiento de la diversidad

En diversas ocasiones, el Rey se ha referido a la etapa constitucional, una de sus reflexiones más clásicas, para insistir en que ha sido el periodo de “mayor convivencia y de libertad”, y que ahora muchas voces la ponen en tela de juicio. “Esta es una verdad incuestionable que hay que tener muy en cuenta”, ha afirmado, en referencia a que lo conseguido no se puede tirar por la borda y que se debe realizar el mayor esfuerzo para llegar a acuerdos, “con generosidad para ceder cuando es preciso, para comprender las razones del otro y para hacer del diálogo el método de solución de los problemas colectivos”, un mensaje muy similar al que ofreció la pasada semana el ex presidente del Gobierno, Felipe González, en Barcelona

El Rey, por tanto, ha insistido en los “lazos históricos” que unen al conjunto de españoles, con “el reconocimiento efectivo de la diversidad de sus culturas y lenguas”. Pero también ha incidido en “las reglas del juego democrático”, como “garantía y fortaleza de nuestra democracia”.

Leyes democráticas


Es decir, el Rey, y aquí se debe entender que el Gobierno central acepta y comparte ese mensaje, reclama al Gobierno catalán que no busque soluciones que no pasen por el orden constitucional, pero también reclama que el Ejecutivo español sepa “entender al otro”, y se esfuerce en encontrar soluciones políticas, que podrían pasar por “reformas” de “nuestras normas de convivencia”.

Ese ha sido el hilo conductor de todo su mensaje, que ha entrado también en las posibles salidas de orden demagógico por causa de la grave crisis económica. El Rey ha afirmado que los ciudadanos querrían una salida rápida a muchos problemas que atañen a la “falta de ejemplaridad en la vida pública”.

Y, por ello, tras reconocer que ese es uno de los problemas fundamentales, porque la crisis no está siendo igual para todos, con múltiples casos de corrupción, entre ellos los que se refieren a su propia familia, con el caso Urdangarín, el Rey se ha comprometido a respetar él mismo esa “exigencia de transparencia” que la sociedad española reclama.

España, "una gran nación"


Para ello ha apelado a los dirigentes políticos, pero también a los agentes económicos y al mundo intelectual, para que se pueda proyectar la necesaria regeneración de la vida pública, muy deteriorada en todos estos años de crisis económica, y que ha sido, también, una de las causas del auge del movimiento independentista en Catalunya.
Palabras para los parados, y el recuerdo para las víctimas del terrorismo, y la consideración de que la incipiente recuperación económica no se podrá dar por buena “hasta que los parados no tengan oportunidades para trabajar”.

¿Y la sucesión de la Corona? El Rey Juan Carlos, que ha agradecido las muestras de apoyo tras sus diversas operaciones de cadera, ha querido hacer un esfuerzo para proyectarse en el futuro. Es decir, quiere seguir siendo la referencia y el garante de que esas “necesarias reformas”, se puedan realizar con él como Jefe del Estado, sin dejarle un enorme problema institucional al Príncipe Felipe.

Al Príncipe de Asturias, precisamente, se ha referido al tomar de él una de sus recientes expresiones, la de “España como gran nación, por la que merece la pena luchar”. Un mensaje a Artur Mas, pero también a Mariano Rajoy.
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