El PSOE aplaude en la intimidad que Rajoy sólo quiera la investidura

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La gestora del partido logra un poco de aire tras la decisión del líder del PP de cerrar el debate interno sobre las posibles exigencias a los socialistas, pero todo sigue abierto a la espera de un nuevo comité federal

Javier Fernández, presidente de la gestora del PSOE. / EFE

Barcelona, 08 de octubre de 2016 (01:00 CET)

¿Un sarcasmo? El mundo al revés, aunque los socialistas se han metido ellos mismos en esa tesitura. La gestora del PSOE, que preside Javier Fernández, cree que ha logrado un poco de aire tras la decisión de Mariano Rajoy de cerrar el debate sobre las posibles exigencias a su adversario político, como habían pedido diferentes dirigentes conservadores. En la intimidad se considera un pequeño éxito, aunque todo sigue abierto a la espera de convocar un comité federal definitivo.

Javier Fernández, el presidente de Asturias, ha dejado claro al PP que el PSOE no asumirá otras exigencias que no sea la propia investidura de Rajoy. Y el líder del PP lo ha aceptado, con una estrategia perversa: permitir el debate, dejar que otros lo hicieran, como Rafael Hernando, o Jorge Fernández, para ser él quien lo cerrara. Una prueba de que es Rajoy quien lidera la recta final de la negociación, dejando, de nuevo, al PSOE a rebufo.

Se trata de un primer paso que aún no está ganado. Las voces a favor de mantener el 'no' a Rajoy son todavía numerosas y contundentes. Al margen de la posición de algunos barones territoriales, como Ximo Puig, en Valencia, o Emiliano García Page, en Castilla-La Mancha, que insisten en el 'no' el problema se centra en el PSC.


El 'no' de Iceta

Los socialistas catalanes, inmersos en un proceso de primarias, --la votación será el sábado 15 de octubre, no se pueden ni quieren distanciar del 'no'. Miquel Iceta, que se enfrenta a la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, Núria Parlón, insistió este viernes que no hay ninguna razón para pasar a la abstención. Iceta no quiere romper la disciplina de voto, y cree que el PSOE seguirá en el 'no'. No es la misma posición que Parlón, que cree que se debe llegar a algún tipo de acuerdo con la gestora del PSOE para pactar el voto diferente. Sin embargo, Javier Fernández, reclama que se siga lo que se acuerde en el comité federal, que todavía no tiene fecha.

La cuestión es que, una vez despejado el camino, por parte de Rajoy, de que no pedirá ningún otro compromiso que el voto para permitirle la investidura, lo que se avecina después podría dejar al PSOE en una situación muy comprometida.


El mal trago de los presupuestos

Se trata de los presupuestos. Lo que no quiere Rajoy es que al minuto uno, el PSOE presente una enmienda a la totalidad. No se entendería. Fuentes del PP aseguran que se negociará todo lo necesario, y que el PSOE debería colaborar. A los socialistas también les interesa esa situación, porque el objetivo es constatar que, pese a todos los problemas, el PSOE es el referente de una izquierda responsable, que ha sido gobierno, y que aspira a la alternancia, a diferencia de Podemos, que estaría en el rincón del no.

Sin embargo, las cosas no serán fáciles. Primero, por una cuestión de tiempo. Todo lo que deba pasar, para impedir unas terceras elecciones –el objetivo de todos los dirigentes socialistas, como manifiestan en público-- se deberá realizar en tres semanas. La investidura de Rajoy tiene un límite: el 30 de octubre. Y, en ese lapso, se deberá convocar un comité federal que dé vía libre a la abstención, y que, en estos momentos, sólo se podría programar el sábado 22 de octubre.


Ajuste del déficit

Lo tangible, lo que se negocie posteriormente, es lo que será más duro para el PSOE. España debe cumplir los requisitos de la Comisión Europea: cumplir con el 4,6% de déficit en 2016 y rebajarlo al 3,1% en 2017 y al 2,2% en 2018, más un ajuste del déficit estructural de 5.000 millones en cada uno de los dos próximos años. Bruselas pide reducir el número de bienes y servicios que tienen ahora un IVA rebajado, como alimentación, transporte de viajeros o restauración, manteniendo la contención del gasto.

Y el Gobierno del PP, con Mariano Rajoy, necesitará apoyos. Es por ello que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría aseguró este viernes que lo mejor sería "un gobierno colaborativo", mencionando –al aire-- que lo ideal sería un gobierno de coalición con el PSOE.

Pero lo único inminente es la propia investidura de Rajoy.
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