El presidente de la patronal, Antón Arias, en primer plano. Detrás de él, Jorge Cebreiros, de la CEP

El presidente de la patronal gallega defiende una consulta pactada en Cataluña

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El presidente de la CEG, Antón Arias, admite que hay un sentimiento independentista muy extendido en Cataluña al que se debe dar respuesta

en A Coruña, 11 de octubre de 2017 (13:17 CET)

El 25 de septiembre, la Confederación de Empresarios de Galicia emitió un comunicado que oficializaba su posición en contra del referendum que se celebró, o se intentó celebrar, el uno de octubre en Cataluña. Alegaba entonces la patronal que no quería saber nada de cualquier movimiento fuera de la ley ni tampoco de ninguna solución que derivara en un incremento de la desigualdad entre territorios.

El presidente de la CEG, sin embargo, ha roto este miércoles este discurso que, básicamente, se alineaba con la posición del Gobierno. Antón Arias, a quien se atribuye un pensamiento progresista y galeguista, ha manifestado que estaría de acuerdo con una consulta "pactada y con garantías" en Cataluña para desenredar el conflicto.

Arias, que también criticó la reforma laboral, sostiene que se debería hacer esta consulta porque "hay un sentimiento bastante extendido dentro de Cataluña, y no darle respuesta, no darle salida, no bajar el soufflé y dar el argumento de que no se les permite manifestarse... lo único que estamos haciendo es aumentar el número de indpendentistas", explicó en declaraciones a Radio Galega.

Relativiza la fuga de empresas

Eso sí, matiza que el marco de la consulta debe ser perfectamente claro y conocido y no considera que se pueda declarar la independencia con una mayoría simple, sino con una mayoría reforzada

Antón Arias también restó importancia a la fuga de empresas de Cataluña, un movimiento "más testimonial que efectivo". "La operativa de las empresas sigue estando allí. El negocio sigue estando allí", alegó.

Sin embargo, cree que el problema derivado de esta salida de compañías es "la imagen que se transmite", pues genera inseguridad y paraliza posibles inversiones en Cataluña. "Hay ya una situación de inseguridad política y esto es lo que afecta al mundo de las empresas de cara a decidir si invierten. Al dinero esta situación le da miedo", señaló. 

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