El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, debe decidir lo que quiere ser de mayor. EFE

El error de cálculo de Junqueras regala una victoria histórica a Ciudadanos

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Ciudadanos adelanta a ERC y JPC, que hubieran ganado las elecciones con holgura de haberse presentado bajo una misma lista

en Barcelona, 22 de diciembre de 2017 (00:00 CET)

Listas juntas. Listas separadas. Un programa único. Programas con puntos comunes. Estas discusiones protagonizaron las jornadas previas a la campaña electoral en las oficinas de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) y Junts per Catalunya (JPC). Con Oriol Junqueras viéndose por delante en las encuestas, el acuerdo fue imposible, y acabó por costarle la victoria.

Por medio se coló Ciudadanos, que ha terminado por alzarse con 36 diputados por los 34 de la formación liderada por Carles Puigdemont y los 32 de ERC. La falta de vista de la formación republicana terminó por poner en bandeja el triunfo al partido naranja, que si tuvo la capacidad de aglutinar el voto unionista.

De este modo, lejos queda la victoria apabullante de las autonómicas de 2015, con 62 sillones obtenidos por la confluencia de Junts pel Sí. A pesar de sumar, por separado, más diputados que entonces, el precio a pagar ha sido ver a Inés Arrimadas proclamarse ganadora de los comicios.

Así, la CUP ha terminado por completar la terna de decepciones y se ha quedado cuatro escaños frente a los 10 obtenidos en las últimas elecciones. La división secesionista contrasta con la capacidad de Ciudadanos para aglutinar el voto útil en detrimento del Partido Popular y el estancamiento del PSC.

ERC y JPC no se han puesto de acuerdo ni en quien debía ser el presidente

De hecho, ERC y JPC se han tirado los platos a la cabeza durante toda la campaña electoral. No se han puesto de acuerdo ni sobre quien debía ser el presidente legítimo. Mientras que Puigdemont se consideraba como el único candidato posible para protestar contra la aplicación del 155, Junqueras le atacaba desde la cárcel: “yo estoy aquí porque no me escondo nunca de lo que hago y porque soy consecuente con mis actos”.

Con las encuestas –equivocadas— a su favor, en la misma línea se expresaba la secretaria general del partido, Marta Rovira: “tenemos ganas de liderar esta nueva etapa que empieza”.  A pesar de los intentos de mover la silla del expresidente, la formación republicana se ha topado de bruces con la realidad. No sólo no ha ganado los comicios, sino que ha tenido que conformarse con la tercera posición.

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