Ana Pontón en el mitin de la Praza de María Pita de A Coruña

El dilema de Ana Pontón: ¿ha tocado techo el BNG?

El BNG asume el reto de ensanchar su electorado tras convertirse en fuerza hegemónica de la izquierda y absorber el electorado de las mareas

“Ralph Dahrendorf y Joseph Stiglitz votarían al BNG”, proclama el abogado Xoán Antón Pérez Lema para explicar el éxito del partido de Ana Pontón en las pasadas elecciones, cuando se convirtió en primera fuerza de la oposición y alcanzó su techo histórico de diputados con 19. El que fuera secretario xeral de Relacións Institucionais en el bipartito resume así cómo un partido independentista, lejos de dar miedo, es percibido como una formación útil y de propuestas viables, a su juicio, con posibilidades de ascender del 24% de los votos a situarse por encima del 30%.

Este es el meollo del asunto. Más que eso, también es el reto que asumió la propia Pontón al asegurar que las últimas autonómicas son “un paso más para ser la fuerza hegemónica en 2024”. ¿Puede crecer más el BNG? La historia y los números parecen poner muy cuesta arriba semejante objetivo.

Una reconfiguración de la izquierda

Aunque el partido nacionalista aumentó en 13 sus escaños, esto no afectó en nada al PPdeG de Alberto Núñez Feijóo, que repitió resultado incrementando ligeramente su porcentaje de apoyos. Dicho de otra forma, el trasvase de papeletas hacia el BNG vino del lado izquierdo del tablero, fundamentalmente de En Marea, la coalición de Podemos que se convirtió en segunda fuerza en 2016 y que desapareció del Parlamento en 2020.

Entre BNG y Galicia en Común –la heredera de En Marea-- sumaron el 27,7% de los votos en las últimas autonómicas, muy similar al 27,4% que alcanzaban en las de 2016. A esto se añade que el partido de Ana Pontón consigue liderar la oposición al PP en la Xunta con el PSdeG marcando sus peores registros, mejorando solo un escaño (15) y un punto y medio en porcentaje de voto (19,4%) su peor resultado histórico en Galicia. Con Emilio Pérez Touriño llegaron los socialistas llegaron a alcanzar el 33% de los sufragios.

La teoría del voto flotante: todo depende del PSdeG

Por los datos históricos, el BNG está a punto de tocar techo. El crecimiento que puede producirse en cuatro años puede derivarse de la renovación de votantes y poco más. Realmente lo hizo bárbaro, una campaña modélica”, zanja el economista Marcelino Fernández Mallo, quien cree que para desbancar al PP de la Xunta es imprescindible una recuperación del PSdeG hasta acercarse a sus mayores cotas.

Respalda su tesis con números. En las pasadas elecciones generales los socialistas lograron el 31,3% de los votos, quedándose a solo unas décimas (0,7%) de los apoyos obtenidos por el PP. La mitad de ese voto regresó a la candidatura de Alberto Núñez Feijóo en las autonómicas, es “un voto flotante”. Por tanto, son los socialistas quienes disputan en torno a 200.000 papeletas a los populares, que salen indemnes del ascenso del BNG.

Esta dinámica tiene un carácter “histórico”, dice el economista, pues los mejores resultados del partido nacionalista coinciden también con un PSOE débil y una mayoría absoluta del PPdeG. Con Xosé Manuel Beiras como candidato, el BNG ya fue primera fuerza de la oposición sin lograr con ello evitar la mayoría absoluta de Manuel Fraga. Sí lo hizo Emilio Pérez Touriño en 2005, cuando logró 25 diputados y el 33% de los votos.

Ecologismo, feminismo y un discurso “transversal”

Pérez Lema admite que a la izquierda del PSOE no hay mucho camino que recorrer, pero no por ello ve que haya tocado techo el BNG. Maneja otras claves. “Tienes que convencer a gente distinta de que sus intereses son complementarios”, apunta. “El BNG puede representar los intereses del feminismo, del ecologismo, de la economía local, de la economía circular, de la gente que quiere defender una producción ordenada… en definitiva, situarse donde están los intereses de las mayorías, de los obreros, de los pequeños empresarios e incluso de las medianas y grandes empresas. No creo que empresas como Vegalsa o Gadis piensen que el poder político gallego les vaya a perjudicar, sino al contrario, saben desde la época del bipartito que una gobernanza gallega bien organizada no les va a perjudicar. Lo que no se puede es asustar a la gente”, advierte.

Pérez Lema considera que con ese “esfuerzo”, hilvanando un discurso "plural" y "transversal" para convencer a gente distinta, la formación de Ana Pontón podría “romper” con el 24% de los votos e irse más allá, hasta un “28%, 30% o 32%”, asegura. ¿Cómo se logra todo esto? “Para conseguir alcanzar toda su potencia de fuego le hace falta alargar su base social. Hay mucha gente de fuera del BNG que lo apoyó en las elecciones y que puede contribuir a organizar estas cuestiones”, señala el abogado.

Poco poder territorial, pero mucha influencia

Aunque tiene alcaldías relevantes, como las de Carballo o Pontevedra, el BNG no tiene demasiado poder institucional. Sin embargo, sí que juega un papel fundamental sosteniendo con su apoyo alcaldías del PSdeG o la presidencia socialista en diputaciones.

El exportavoz del PSOE en el Parlamento gallego, José Luis Méndez Romeu, escribía en un artículo en Mundiario que es previsible que exijan mayor visibilidad a medida que se acerquen las municipales y que su influencia podría ser igualmente decisiva en el Ejecutivo central si logra una alianza táctica con el PNV. El partido de Ana Pontón, por el momento, ha escogido como aliados a Bildu y Esquerra Republicana.  

Un artículo de Rubén Rodríguez

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