Imagen de archivo de una protesta de taxistas en la ciudad de A Coruña

La paradoja del taxi gallego: un tercio no usa taxímetro

Tan solo Andalucía cuenta con más vehículos que Galicia operando sin taxímetro; la Xunta permite esta práctica en municipios de menos de 10.000 habitantes

El fuego cruzado entre el sector del taxi y el de las VTC (vehículos de transporte con conductor) copa buena parte de la actualidad en las últimas semanas. El abanico de acusaciones abarca desde la competencia desleal hasta el aspecto fiscal, presentándose como dos bloques homogéneos y en total oposición. Pero esta problemática olvida la otra brecha que divide al propio sector del taxi. Es la que se abre entre los taxistas que utilizan taxímetro y los que no. Estos últimos ganan una presencia destacada en comunidades como Galicia, en donde ya llegan a representar un 34,9% del total, según refleja el Instituto Nacional de Estadística (INE), triplicando así a una media media estatal del 11,9%.

Son ya 1.376 de un total de 3.940 el número de taxis de la comunidad que no usan esta herramienta. Tan solo Andalucía cuenta con más vehículos en esta situación (1.493), aunque su porcentaje sobre el total es mucho más reducido (15,4%). La propia normativa autonómica abre la puerta a esta figura de taxis. Y es que el taxímetro solo es obligatorio para aquellos taxis que operan en municipios de más de 10.000 habitantes. Algo que, sumado a la constelación de pequeños concellos que caracteriza al mapa político de Galicia, da alas a este tipo de vehículos. De hecho, en Lugo y Ourense ya hay más taxis sin este dispositivo que con él. En la provincia lucense hay registrados 436 automóviles sin este aparato, frente a los 160 que sí lo tienen instalado, mientras que en Ourense hay 196, frente a los 175 con taxímetro. Su presencia, por el contrario, decae en A Coruña y Pontevedra, en donde representan el 30,4% y el 18,6% del total, respectivamente.

Tarifas fijadas con el ayuntamiento

La terminal instalada sobre el salpicadero de los vehículos marca los precios para viajes urbanos, pero no así en los ayuntamientos de menos de 10.000 habitantes. El sector se escuda en que en estos casos se fija un precio cerrado que, en un principio, se le comunica al cliente antes de iniciar el propio viaje. “Son precios que se acuerdan con los municipios. Se suelen marcar tarifas para ir de un barrio a otro y cuando el viaje se realiza por carretera convencional se aplican los 1,1 euros por kilómetro o 1,32 euros si es festivo”, argumenta Manuel Chorén, presidente de la Asociación de Autopatronos del Taxi de Vigo.

Pese a la falta de transparencia que implica este tipo de servicio, operar sin taxímetro está permitido en el rural, pero hacerlo en municipios de más de 10.000 habitantes está establecido como “infracción muy grave” en la legislación autonómica de Galicia, implicando sanciones de cuatro dígitos.

Amenaza de huelga también en Galicia

Los taxistas de Madrid permanecen desde el pasado 21 de enero con paros indefinidos. El sector se moviliza para exigir a la Administración regional que imponga restricciones a los VTC de Cabify o Uber para impedir que se siga produciendo lo que califican de “competencia desleal”. Estas movilizaciones no se han reproducido por el momento en Galicia, pero el sector no cierra la puerta a la convocatoria de una huelga en la comunidad en el caso de que no fructifiquen las negociaciones con la Xunta.

El sector mantendrá una reunión con la conselleira de Infraestruturas e Mobilidade, Ethel Vázquez, el próximo 13 de febrero. Durante este encuentro presentará sus principales reivindicaciones y exigirá a la Xunta de Galicia que siga los pasos de la Generalitat de Cataluña para cortar el paso a unos VTC que ya comienzan a operar en Galicia (la última en sumarse fue Cabify en A Coruña). Sobre la mesa estará la petición de que los servicios de los VTC sean precontratados con un periodo de 15 minutos de antelación (se elevaría a una hora en ciudad), que los VTC tengan que regresar a su base tras finalizar el trayecto y que no pueda haber más de un vehículo de este tipo por cada 30 taxis. Algo que según Chorén no se cumple actualmente en Galicia [hay una por cada 13,1 taxis]. “Exigimos algo tan básico como que se cumpla la ley”, asegura.

Un artículo de Javier G. Casco

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