Del no a la abstención, las dos fechas claves

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Si Puigdemont fija un referéndum unilateral será muy difícil para Pedro Sánchez mantener el no que nos conduzca a unas terceras elecciones

Pedro Sánchez en la rueda de prensa posterior a su reunión con Rajoy / EFE

04 de septiembre de 2016 (01:00 CET)

Comprobados una vez más el aislacionismo y la consistencia de la burbuja en que vive la mayoría de nuestros políticos con motivo del fracasado debate de investidura, pocas cosas nos quedan a las que agarrarnos para no pensar que vamos abocados a unas irremediables terceras elecciones, de incierto resultado y consecuencias para los ciudadanos españoles.

Y como, con la excepción quizás de Iceta y Francina Armengol, pocos creen que Sánchez pueda construir una alternativa juntando a C's y Podemos y aceptando el referéndum que proponen la ex CDC y los hombres de ERC para sumarles a esa coalición Frankestein, como la definiría Rubalcaba, sólo queda pensar en qué pudiera trucar el no socialista por una abstención que nos sacara del impasse antes de ser empujados a una nueva cita con las urnas.

Apunten en este sentido dos fechas, dos momentos decisivos del mes de septiembre que a falta de otras circunstancias se han convertido en dos momentos clave que pueden alterar el rumbo de las cosas: el 25 y el 28 de septiembre.

Elecciones gallegas y vascas

El 25-S es la fecha de las elecciones gallegas y vascas. El 28, la de la moción de confianza presentada por el presidente de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont.

En el primer caso, será mucho más determinante el resultado en Galicia que el que pueda producirse en Euskadi. Si el actual presidente popular, Núñez Feijóo, perdiera la mayoría absoluta de que disfruta, En Marea, PSdeG y BNG probablemente no tardarían ni un minuto en ponerse de acuerdo y firmar un nuevo tripartito. Si se diera esta situación, Sánchez estaría tentado de presentar la derrota del PP en Galicia como un éxito de la erosión de Mariano Rajoy causada por su estrategia de estos meses.

Un resultado así sin duda daría alas al equipo de Pedro Sánchez y por el contrario sembraría las dudas en el de Rajoy.

En caso contrario, si el dirigente popular mantuviera su cómoda mayoría y los socialistas tuvieran un pobre resultado –lo que no es desdeñable-, el efecto sobre Ferraz sería demoledor y la impaciencia de los barones incontenible. Un Comité Federal en el que se le buscara una salida a Pedro Sánchez es fácilmente imaginable. En consecuencia, el PSOE preferiría un cambio de posición ante la opinión pública que arriesgarse a unas terceras elecciones con un histórico reciente de derrotas alarmante.

La moción de confianza de Puigdemont

La otra fecha crucial del próximo calendario es el 28-S. Ese día, Carles Puigdemont se someterá a una moción de confianza en el parlamento catalán. A día de hoy sólo hay previstas dos salidas: que la gane con el apoyo de la CUP y eso implica una hoja de ruta con un referéndum unilateral muy claramente fijado en el horizonte, o que la pierda y vayamos a unas nuevas elecciones autonómicas en las que con lo que sabemos en estos momentos se disputarían el liderazgo ERC y el partido que nacerá bajo el manto de Ada Colau.

Si de esa cita parlamentaria nace una hoja de ruta con un compromiso firme de ruptura y una fecha más o menos explícita para un referéndum unilateral de independencia, será muy difícil a Pedro Sánchez mantener el no como bandera que nos conduzca a unas terceras elecciones.  

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