Andrés Cortabitarte a su salida del juzgado tras prestar declaración por el siniestro de Angrois

El alto cargo de Adif imputado por Angrois carga contra Renfe

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Andrés Cortabitarte, director de seguridad de Adif hasta 2013, asegura que desconocía el cambio de proyecto que eliminaba el ERMTS de la curva de Angrois

A Coruña, 27 de julio de 2017 (19:24 CET)

Su declaración era una incógnita, pero finalmente Andrés Cortabitarte, el cargo de Adif investigado por el accidente del tren Alvia ocurrido hace cuatro años en Angrois, donde murieron 80 personas y 144 resultaron heridas, ha respondido al juez, al fiscal y a su abogado en su primera declaración, en la que ha tratado de desviar responsabilidades señalando a Renfe y a Ineco.

El director de seguridad en la circulación de Adif de 2006 a 2013, ha optado este jueves por hablar –en su anterior citación, el pasado 4 de abril, se acogió a su derecho a no hacerlo–. El primero en interrogarle ha sido el magistrado Andrés Lago, que le atribuye 80 supuestos delitos de homicidio y 144 de lesiones por imprudencia profesional grave, con el respaldo de la Audiencia Provincial de A Coruña, que rechazó el recurso de Cortabitarte y del administrador de infraestructuras ferroviarias.

El juez atribuye a Cortabitarte 80 supuestos delitos de homicidio y 144 de lesiones por imprudencia profesional grave

En su respuestas, el alto cargo de Adif ha asegurado que desconocía el cambio de proyecto en la línea Ourense-Santiago, que supuso eliminar el sistema de control continuo de la velocidad (el 'ERTMS') de los últimos kilómetros del trayecto, incluida la curva en la que se produjo el siniestro. En este sentido, ha aseverado que, aunque el proyecto comenzó a configurarse en 2001, él, al frente del departamento de seguridad, no entró en juego en su validación, según su versión, hasta marzo de 2011.

Originalmente, el proyecto contemplaba el 'ERTMS' para toda la vía, pero finalmente no fue así, y la línea que se inauguró siendo él el máximo responsable de la seguridad en las vías, en ese año 2011, no disponía de este método en los kilómetros anteriores a la estación santiaguesa, incluida la curva de A Grandeira, que hacía necesario reducir la velocidad de unos 200 a unos 80 kilómetros por hora.

Turno del fiscal

Pasada en torno a una hora, ha tomado la palabra el fiscal jefe del área de Santiago, Mario Piñeiro, que coordina a un grupo de fiscales que se encargan de la causa desde que abandonó la ciudad el anterior representante del Ministerio Público, Antonio Roma, el pasado mayo.

Piñeiro, que para varios de los abogados presentes en la sala ha estado "muy bien" en la que es su primera participación en un trámite presencial en la causa desde que dio el relevo a Roma, ha trasladado cuestiones a Cortabitarte sobre el análisis de riesgo de la línea y el funcionamiento del 'ERTMS', entre otros aspectos.

La normativa no obligaba

Ya en torno a las 17,00 horas ha tocado el turno de las preguntas a su letrado, que ha sido más breve de lo que esperaban las partes. Cortabitarte ha tratado de ilustrar sus respuestas con ejemplos de otros casos, y ha asegurado que la normativa no exigía la realización de un análisis de riesgo, y tampoco uno concreto para evaluar el posible fallo humano (como pasó con el despiste del maquinista). Además, sobre la peligrosidad de la curva, ha argumentado que el trayecto se concibe habitualmente como una línea recta.

Por otra parte, Cortabitarte, con una actitud "soberbia" y de "prepotencia" según la califican algunas de las fuentes consultadas, ha alegado que él en el momento del siniestro ya no era director de seguridad en la circulación –dejó de serlo poco antes del 24 de julio de 2013–, de modo que ha señalado a su sucesor en el cargo.

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